¡Puente tontako! Se venía un puente y teníamos ya ganas de salir unos días; aprovechando que teníamos noches de alojamiento regaladas, nos buscamos un hotel rural en Cantabria. Es un sitio que me gusta mucho y que quería visitar con Alex.

Decidimos poner nuestra base de operaciones en Pesariego, un pueblo muy pequeño en la carretera que llega a Potes y más allá a Fuente De. Un sitio fantástico en lo profundo del Valle en la comarca lebaniega.

La previsión para el sábado era de un 90% de lluvia, así que tocó replanificar un poco. Desayuno tranquilo en el hotel y directos al Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Enclavado en medio de la nada, resulta que es uno de los 4 lugares que tienen año santo, junto con Roma, Jerusalén y Santiago. Fue un lugar de peregrinaje masivo, pues tienen el trozo más grande que se conserva de la Lignum Crucis; concretamente, del brazo izquierdo de la cruz donde colgaron Jesús. El equipo tontako, que está siempre en la cresta de la tecnología, nos hemos puesto a diseñar una red social para pegrinos: Peregrindr. No puede fallar ;-)

¿Cómo saben que es la Cruz de Cristo? Porque se la trajo Toribio: de aquella no era Santo, y no le interesaba mucho el tema, pero él confiaba en que le ascendieran a project manager. ¿Pero cómo lo requete-saben? Se trajeron a un experto en la Cruz del Vaticano. El menda se vino con un clavo de la cruz, que tenía guardado, y lo metió en el hueco de la reliquia y, no-te-lo-vas-a-creer, encajaba. ¡¡Dio en el clavo!! (Es un txistako, ¿lo pilláis?, nah, qué lo vais a pillar). Para aquellos descreídos “escepticuchos”, que sepáis que también pidieron la prueba del Carbono-14 y resultó que esos trocitos de madera tienen aproximadamente 2000 años. Porque, como todo el mundo sabe, hace 2000 años solo había un árbol.

La historia es que Toribio se trajo en realidad un trozo de cada cruz que había en el Calvario (os acordáis, ¿no? Jesús y dos ladrones). Toribio, que era muy bueno expoliando reliquias, había faltado a clase de “etiquetar correctamente la cruz del Señor” y para cuando volvió ya no sabía cuál era cuál. Hubo revuelo porque a ver qué hacían ahora si solo podían reconocer uno de los maderos como la verdadera Lignum Crucis. ¡¡No hay problema!! Se trajeron un enfermo y le pusieron a tocar las cruces, las tres, y va y se curó después de tocar una de ellas, con lo que pudieron demostrar que era la verdadera cruz. Como no es la historia de Lázaro no diré que fue una demostración a doble ciego (#patapumpish!) pero no negaremos que el enfermo que se cura tocando una madera es tope científico. Pero qué bonito el valle.

En cierto momento la gente ha formado una cola para ir a besar la cruz que reviste las reliquias y Alex y yo hemos aprovechado para escabullirnos y bajar a Potes, para visitar el pueblo. Es un municipio muy famoso y lo tienen muy cuidado, lleno de turistas, pero todos muy limpitos. Orujos y quesos. Un par de cachés. Y una torre con unas vistas alucinantes y una exposición de beatos (códices iluminados explicando el libro del Apocalipsis) que merece mucho la pena.

Iba ya siendo hora de comer y hemos ido a un sitio muy recomendado para tomar dos platos típicos de la zona: el cocido lebaniego (es como el resto, pero les cambian el nombre; como al resto) y canónigo (unas natillas frías con merengue). Nos hemos puesto finos y mientras tomábamos el café hemos caído en que no solo no había llovido sino que hacía un tiempo genial. Así que Alex ha retomado la idea de hacer una ruta. Una cortita que estamos llenos. ¿La de 6 km que habíamos preparado? No, la otra, la de 15 km en la que subes, subes y subes, y luego ya si eso bajas. El del restaurante no daba crédito.

Así que con la panza llenísima hemos empezado una ruta que nos ha llevado por pistas y cortafuegos hasta lo alto del Picu Cutriales, con unas vistas de los Picos de Europa orientales que quitaban el hipo; y desde ahí hasta Tudes, un pueblo precioso en medio de la montaña donde hemos aprovechado para descansar un ratito.

En el camino de vuelta se pasa por Porcieda (pueblo abandonado) que está a la venta por 1M de €. Me lo estoy pensando. Aquí podéis ver la ruta en el mapa.

Tras la ruta hemos vuelto al hotel a reponer fuerzas para la ruta con raquetas de mañana desde Fuente Dé. Mañana más, pero mientras, ¡el selfie y las foticos!