Damos comienzo oficial a la temporada 2018 de Viajes Tontakos; una visita que me habían recomendado y que tenía pendiente desde hace tiempo: la Sierra de Aracena y Minas de Riotinto.

Tras el apoteósico fin de 2017 con el viaje a Vietnam y la visita al otoño en Gredos, nos hemos pasado unos meses hibernando. En febrero hicimos el clásico viaje anual a Bruselas, pero apenas hemos viajado durante el invierno. Así que aprovechamos que queríamos irnos de finde con Zarangollo (los padres de Álex), para salir de nuestro letargo.

Elegimos ir a la serranía de Huelva porque me lo habían recomendado como un sitio que me iba a encantar y porque en Madrid no terminaba de despuntar la primavera y confiábamos en tener algo más de suerte hacia el Sur. Ambos propósitos se cumplieron con creces: disfrutamos casi todos los días de buen tiempo y descubrí una zona de montes maravillosa.

¡El verde!

Llegamos el jueves a Corteconcepción, el pueblo que sería nuestra base de operaciones durante la escapada. Tras ubicarnos en el hotel rural y comer algo, decidimos aprovechar la tarde para una pequeña ruta hasta los Riscos de Levante. Un paseo muy sencillo pero que nos sirvió para ir ubicando qué montes y qué dehesas nos iban a acompañar los siguientes días. Después subimos hasta la Peña Arias Montano, en la que se alza una pequeña ermita y su precioso campanario exento. De vuelta a nuestro alojamiento paramos en el mirador del Puerto de Alájar, que también ofrece unas increíbles vistas de la sierra.

Campanario en Peña Arias Montano

Para el segundo día teníamos una pequeña ruta y visita a algunos pueblos de la zona. Por la mañana nos acercamos al nacimiento del Río Odiel, que está junto al paraje de Marimateo, un merendero genial al pie de la carretera, donde se puede hacer picnic, y alguna ruta, y donde vimos furgos y caravanas pasando la noche. Después teníamos la pequeña ruta de los Chorros de Joyoarancón, hasta la cascada que da nombre al paseo. El resto del día lo pudimos aprovechar para visitar pueblos pintorescos de la zona, como Linares de la Sierra con su Plaza de Toros, Almonaster la Real con su Mezquita (¡imprescindible!) y la iglesia de San Martín, o Cortegana, con un castillo que merece mucho la pena visitar.

Mezquita en Almonaster la Real
Castillo de Cortegana

El sábado teníamos ya reservada la visita al Museo Minero en Riotinto y a la Peña de Hierro. La peña de Hierro es una explotación minera que data del S.XIX. Comenzaron la explotación los ingleses, hasta mediados del S.XX cuando la vendieron a una empresa española, que la tuvo abierta hasta los años 70 cuando cerró. Esta mina actualmente está solo abierta al público, aunque desde 2015 se han abierto nuevas explotaciones. Además de la historia de la mina, es muy curioso el río Tinto, cuyo nombre proviene del color rojo férreo que lleva. Un ecosistema donde se han descubierto bacterias extremófilas y que actualmente significa poder estudiar las condiciones de Marte sin salir de la Tierra.

Peña de Hierro

Estas visitas del día estuvieron llenas de contrastes. La historia y el desarrollo de Huelva estuvieron marcados durante un tiempo por la floreciente economía en torno a la mina: tenían instalaciones médicas punteras en España, tecnología punta, y gracias a la presencia de los ingleses, en Huelva apareció el primer equipo de fútbol de España, el Recreativo. A la sombra de todo esto, nos encontramos trabajadores explotados por las condiciones de trabajo y por las condiciones del economato en torno al cual se instalaban las familias mineras. En las luces, grandes médicos, incluso se ayudó a erradicar la malaria gracias a investigaciones llevadas a cabo en las enfermerías de Riotinto, y urbanizaciones con casas de estilo inglés-colonial, con clubs de ocio y zonas ajardinadas. En las sombras, el clasismo colonialista que enriqueció a los más ricos, una revolución industrial exacerbada y que contrasta (#no) con que hoy en día Huelva sea una de las provincincias más deprimidas económicamente.

Si bien el punto de vista histórico me permitió relativizar los abusos históricos (valga la redundancia), el inmenso agujero que hay en la tierra, la cantidad de suelo, bosques y dehesas desplazadas en aras de la prosperidad (?) me impactó mucho y me dejó una sensación agridulce. Con todo, si vais por la zona, tened en cuenta que para realizar las visitas es recomendable planificar con antelación pues hay varias opciones y las visitas son guiadas a horas fijas.

Casa típica en el barrio inglés de Riotinto

El último día tocaba paseo por Aracena y sobre todo visitar la Gruta de las Maravillas (siguiento la espeleo-tradición tontaka), una cueva bajo el centro del pueblo. Es la atracción turística más importante así que hay que planificarla también con antelación especialmente en los momentos de más afluencia turística. Me llamó mucho la atención el tamaño, pues al estar bajo el pueblo es difícil imaginarse las dimensiones. Los espeleotemas no fueron lo más curiosos que haya visto, sin embargo resulta muy llamativa el agua cristalina que hay en el interior, en lagos totalmente hieráticos.

Tras la gruta, aprovechamos para comprar embutido y quesos de la zona y emprendimos el camino después de comer. Nos hizo buen tiempo (salvo un pequeño chaparrón en la visita al Castillo de Cortegana), hemos comido muy bien y como no podía ser de otra forma yendo con Zarangollo, cogimos 30 cachés. Una escapada genial, perfecta para inaugurar la temporada viajera. La zona es preciosa, nos trataron muy bien en todas partes y espero tener la oportunidad de conocer la Sierra todavía más.

Y para inaugurar la temporada de fotazas donde aparecemos nosotras, ¡¡foto del grupo!! :D

Increíble belleza natural, y los Riscos al fondo

¡Hasta la próxima aventura!