Cualquier excusa es buena para conocer nuevas montañas y otros verdes. El Distrito de los Lagos, en el norte de Inglaterra llevaba un tiempo en nuestra lista de sitios por visitar, y por fin encontramos el momento perfecto.

Lake District es una zona de lagos en el noroeste de Inglaterra. Es famosa por Beatrix Potter, por William Wandsworth y por ser la cuna del senderismo en el país. Como hablamos de la zona de Inglaterra donde más llueve y donde más imprevisible es el tiempo (según los oriundos), supusimos que no merecía mucho la pena volverse locas buscando la semana ideal, pues lo más probable es que siempre nos pillara lluvia. En lugar de eso, nos fuimos bien preparadas para la lluvia.

Llegamos a Manchester en avión; la única compañía que opera desde Madrid es Ryanair, a la que tengo vetada porque he tenido muy malas experiencias. Tras buscar distintas opciones, tuve que claudicar y levantar el veto, gracias a lo cual pude dar una oportunidad a Ryanair para resarcirse o… demostrar que no me equivoco con el veto: el avión salió tarde y el vuelo fue incómodo a más no poder. Con todo, llegamos a Manchester donde ya teníamos el coche reservado. Y así llegó uno de los retos del viaje: conducir por el lado izquierdo. Tanto Alex como yo hemos conducido antes en carreteras británicas y siempre hemos terminado con la sensación de que nos libramos por los pelos, ¡que está todo al revés!

Tras el mediodía llegamos a nuestro alojamiento en Bowness-on-Windermere y aprovechamos la tarde para visitar Orrest Head, una pequeña colina desde la que hay unas vistas tremendas. Hay que tener en cuenta que, salvo contadas excepciones, Inglaterra es muy llana, así que cualquier colina puede representar un mirador de excepción.

Todo el viaje estuvo dominado por pueblecitos en torno a lagos

La subida a la colina es un paseo muy sencillo y plácido, y nos sirvió para capturar algunas instantáneas de lo que sería el paisaje que nos iba a acompañar los días siguientes.

Desde lo alto de Orrest Head

Hacia las 20 habíamos vuelto al hostal y estábamos listos para una cena temprana. ¡Error! A esas horas ya tuvimos que preguntar en varios sitios, porque muchos habían cerrado cocina para dar paso al pub nocturno. Aun así localizamos un restaurante, cenamos copiosamente, nos tomamos unas pintas de cerveza y sidra y nos fuimos a descansar.

El domingo teníamos plan senderista; nos levantamos pronto, desayunamos en el hostal y nos fuimos a visitar la Cueva Raydal. Dejamos el coche y anduvimos hasta la entrada de la cueva, custodiada por un pato y por lo demás muy solitaria y silenciosa.

Es la Duck-Cueva (nah, no lo pilláis)

Después acercamos el coche a la base del Catbells, una pequeña ¿montaña? de menos de 500mt de altura junto al lago Derwentwater. A pesar de la poca altura, el camino no era muy progresivo y notaba la pendiente. Justo al comenzar nos empezó a chispear y nos temimos tormenta, pero la lluvia remitió y dio paso a un día soleado cuyo calor se compensaba con la brisa fuerte que nos daba. En la ruta nos encontramos con muchos senderistas de distintas condiciones físicas: desde el arquetipo de dominguero hasta montañeros bien pertrechados.

Subida al Catbells

Todo el mundo, con más o menos cansancio, pudo terminar la subida y disfrutar de las vistas. Los más listos también pudieron disfrutar de un refrigerio en la cima. A estas alturas ya supondréis que el Tontako Team no fue de los más listos. Pero qué bonicas las vistas…

"Lago y pueblecito desde Catbells", oleo sobre foto

Aquí está la ruta que hicimos:

Por la tarde visitamos algunos pueblos: Keswick, Grasmere y Ambleside. Pueblos con encanto muy orientados al turismo. Al turismo que cierra a las 16 ;-). Fuimos a la tienda típica de pan de jenjibre (desafortunadamente no quedaba) y al cementerio de Grasmere, donde un camino de losetas con nombres homenajea a todas las personas que contribuyeron con la creación y mantenimiento del cementerio.

Camino a Oz
No molestar

Para que no nos pasara lo del día anterior, a las 18:30 estábamos buscando un sitio para cenar. Uno de los aspectos que más me gusta de la gastronomía inglesa es su afición por las sopas, que sirven con pan y mantequilla, ayudan a entrar en calor y siempre entran estupendamente. Después de la cena aún era pronto así que nos acercamos a Ambleside. Allí pudimos ver la arquitectura típica de los pueblos de la zona y nos acercamos hasta una cascada preciosa que hay tras un paseo por el bosque circundante.

Bosque cerca de Ambleside

Y hablando de preciosidades, no os perdáis este selfie desde lo alto de Catbells:

¡Llegamos!

Y las fotos del día:

¡Mañana más!