A estas alturas media España sabe que estamos en Tenerife, ya que Marta y yo os lo hemos recordado por todas nuestras redes sociales digitales y analógicas para daros envidia. Ya estamos en el hotel descansando tranquilamente y organizándonos las visitas de los próximos días.

El viaje casi termina con una mitad del grupo asesinada por la otra mitad. ¿Sabíais que Ryanair te cobra un auténtico pastón si vas a por la tarjeta de embarque sin el billete imprimido con tu propia sangre? Pues sí, lo hace. Cabrones. Pastón significa 60€ por pasajero y trayecto. Echen cuentas. Así que yo estaba ayer de cena y copichuelas con mi empresa y llego a las 3am a casa y me encuentro un mensaje de Marta preguntando si había imprimido los billetes “tal y como dijiste que harías, eh yami, eh, EH”. Y como os podéis imaginar en esta historia de romance y tensión, no, no había imprimido los billetes. En mi descargo diré que la culpa no es mía, sino de Arch, que no hay quien configure una impresora ahí (creo que me arrepentiré de haber dicho esto XD).

Así que vamos al mostrador y el tipo:

  • ¿no tenéis los billetes?
  • O_O no!, ¿había que traerlos?
  • sí, lo dice claramente en las instrucciones
  • ohdiosmíodiosmío, ¿y qué podemos hacer?
  • pagar 60€
  • cada una
  • WTF!
  • por trayecto
  • WTFF!!!
  • ¿y no puedes darnos la tarjeta de embarque sin más?
  • Y Marta le enseña un pecho
  • ¿cuál de los dos?
  • A su elección
  • Es que me echan la bronca…
  • Los dos pechos, oportunidad única
  • Que no, que no puedo… Pero podéis imprimir el billete en la tienda que está ahí
  • Oh, nuestro héore!!! (cara de éxtasis), ¿y dónde está la tienda?
  • Cerrada
  • C*rd*!!!
  • Así que id a ese mostrador y pagad (Marta mientras me miraba mal, no sé si por el olvido o por ofrecerla como moneda de cambio). Fuimos religiosamente al sitio, pagamos y nos quedamos mirándole al tipo que nos había cobrado. Él se hizo el despistado unos minutos pero al final le pudo la tensión:
  • ¿sííííííí?
  • Hemos pagado
  • Lo sé, yo estaba aquí
  • Y ahora queremos nuestras tarjetas de embarque
  • En el mostrador aquel
  • Venimos del mostrador aquel
  • Pues tienen resuelta una cuestión filosófica muy importante: de dónde vienen y a dónde van. La respuesta: el mostrador aquel (Marta se ha desesperado y ahora me lanzaba bolas de fuego con los ojos. Considero que no tengo la culpa de haberme olvidado de imprimir los billetes que me comprometí a imprimir). Hemos vuelto muy religiosamente al mostrador aquel, que ahora pasamos a llamar el mostrador este, donde estaba el señor pervertido:
  • Hola de nuevo señor pervertido
  • ¿Qué puedo hacer por ustedes?
  • Ya lo sabe, maldito gaznápiro, nos ha visto ir y pagar y tiene en la mano nuestras tarjetas de embarque
  • Ay, pero me gusta mantener la ilusión

Y de ahí a la puerta de embarque donde hemos mantenido una estupenda conversación con la voz en off:

  • Ya pueden embarcar
  • Yupi, Marta, podemos embarcar

En este momento se forma una cola con todo el mundo y poco a poco van embarcando.

  • Vayan embarcando
  • Pero si estamos embarcando
  • Hagan una fila y vayan embarcando
  • Marta, esta voz en off se confunde, ya estamos embarcando
  • Para no retrasar más el vuelo, por favor vayan embarcando
  • QUE ESTAMOS EMBARCANDO MALDITA VOZ!! MALDIGO A LAS GUERRAS!!

Reconozco que esto no era necesario pero el cuello de botella en la fila eran precisamente ellos que perdían el tiempo diciéndonos que fuéramos más rápido. Desde ese momento y hasta embarcar Marta y yo hemos entrado en modo Tip y Coll:

  • Qué calor tengo, voy a soltarme la chaqueta
  • Marta, estás retrasando el vuelo, por favor, nos jugamos mucho
  • Mira esta papelera en medio de la sala
  • Marta, te lo repito por última vez, estás retrasando el vuelo
  • ¿A qué hora salía el vuelo?
  • Te parecerá bonito

Además las primeras filas estaban reservadas para un grupo de Leprechauns según ha podido confirmar el asistente de vuelo (que no asiste el vuelo sino a los pasajeros, pero en fin). Si lo pienso bien, Ryanair nos ha propiciado un viaje de lo más entretenido; si lo pienso mejor, me dan ganas de coser a navajazos a los de Ryanair.

Después me he sentado en mi asiento del avión y es lo último que recuerdo hasta llegar a Tenerife. Me ha llamado poderosamente la atención el paisaje verde y ¡¡el sol!! Pensábamos que había llegado en invierno nucelar (se dice nu-ce-lar) pero no, el sol sigue saliendo en algunas partes de España.

Paseíto por Puerto de la Cruz, siestaka y cena en Santa Cruz. Estoy tan molida que no me da ni para contaros la casuística de uso de la bomba de aire de la habitación, que da para un post entero. En cambio sí os puedo dejar esta fotico que nos hemos sacado en el puerto de Puerto (es un #txistako, ¿lo pilláis? nah, qué vais a pillar vosotros, no estáis aquí… estáis allí, al fondo de la foto, muy muy al fondo de la foto).

Lo malo de irse a Tenerife de resaca es el destemple que llevaba encima... Lo malo de irse a Tenerife de resaca es el destemple que llevaba encima...

Mañana iremos a Masca y Los Gigantes (noroeste-oeste) a hacer senderismo tranquilo. Seguiremos informando.