Madrugón vacacional, desayuno casero y en marcha hacia una de las visitas que más ganas tenía del viaje: el parque natural Hoge Veluwe.

El parque está a apenas 45 minutos de Nimega (un poco más si te pierdes, según dicen, a mí no me ha pasado nunca ni me volverá a pasar), entrando por el sur (tiene otras dos entradas: al oeste y al norte). Por la mañana había una niebla densa y un poco de frío polar que auguraban una visita sosilla, sin vistas y sin mucho paseo.

Debíamos ser los primeros visitantes del día y tal vez de la temporada, porque la chica que nos atendió puso cara de sorpresa, como si no se esperara a nadie. Pequeñas delicias de viajar fuera de temporada.

Como había mucha niebla, decidimos empezar por el museo Kröller-Müller; está dentro del parque, rodeado de estas llanuras holandesas y el acceso entre árboles tiene un paisaje maravilloso.

El señor del fondo vino a ver las obras cuando construían el museo y ahí se quedó... El señor del fondo vino a ver las obras cuando construían el museo y ahí se quedó...

El museo tiene la colección privada de Van Goghs más grande del mundo. Tienen, por ejemplo, la Terraza del café). Una empieza a sospechar que en Holanda hasta las tiendas de reparar calzado tienen un Van Gogh… Y sin él, no eres nadie (estoy justo ahora rebuscando en los armarios de mi anfitrión por si pillo algún cuadro de juventud). También tiene unas cuantas salas de arte moderno (post-contemporáneo en realidad) que me han puesto de mala leche: un neón puesto en la pared. Y ya.

En la zona de los puntillistas había cuadros de Seurat y de Signat y yo claramente soy más de Signat y me he abonado y espero que gane la liga puntillista. ¡¡VIVA SIGNAT!! El museo tiene además una exposición de escultura al aire libre, con un recorrido no determinista, pero muy chulo entre los árboles y caminos.

Yo les pondría una rebequita porque hacía basntante frío... Yo les pondría una rebequita porque hacía basntante frío...

Sobre las 13 ha ocurrido lo inesperado: ¡¡se adelantó el verano!! Y ha salido el sol. Así que hemos ido a coger dos de las 1700 bicis que el parque ofrece gratuitamente (después de pagar una entrada bastante cara, ejem) para dar un paseo por las pistas que tienen para bicis. Eran bicis de piñón fijo y sospecho que debe haber un infierno especial para el inventor de semejante engendro. Y ya estábamos en marcha: fuimos pedaleando por caminos entre el bosque, con paisajes chulísimos, hasta una zona de dunas. El hambre apretaba así que volvimos a dejar las bicis en el centro de visitantes.

Born to be wild!! ¡Pedalea hacia el atardecer! (lo que en Holanda sucede como a las 14 de la tarde...) Born to be wild!! ¡Pedalea hacia el atardecer! (lo que en Holanda sucede como a las 14 de la tarde...)

En el restaurante nos hicimos fuertes con unas sopas, pudimos leer un rato junto a una hoguera y de vuelta a Nimega. Paseo, cena temprana y a descansar. Ayer por la mañana nuestro anfitrión nos contó que Nimega fue bombardeada en la Segunda Guerra Mundial. Por los británicos. ¡Por equivocación! Como conducen por la izquierda, pues ya una no puede estar segura de nada. No sabemos bien a qué se refería él, pero durante la guerra Nimega estaba ocupada por los alemanes. De hecho, hubo una operación muy grande para recuperar la ciudad, que en realidad fue bastante desastrosa: fracasó la toma de la ciudad y además hubo más pérdidas que en Normandí.. ¡¡WIKIPEDIA, ABANDONA ESTE CUERPO!! Bueno, ya os hacéis a la idea.

Mañana llegamos a Amsterdam, y por el camino pasaremos por Utrecht seguramente a revisar el tratado… ¡¡Mañana más!!

Con un poquito de frío, pero lo hemos pasado fenomenal... Con un poquito de frío, pero lo hemos pasado fenomenal...