Ayer nos levantamos pronto para salir hacia Utrecht. Como era el primer (y sospecho último) día de sol en Utrech, aprovecharon para hacer todas las obras de la ciudad. A la vez. Atascazo para entrar. La ciudad no tiene ningún encanto especial, pero pudimos pasear, ver sus canales, tomar un café y encontrar algún caché

Utrecht es así como sosa y su canal también es soso. La señora parecía maja pero no se quedó a hablar con nosotros. Utrecht es así como sosa y su canal también es soso. La señora parecía maja pero no se quedó a hablar con nosotros.

Como no le estábamos sacando mucho partido a esta visita, cogimos el coche y adelantamos nuestra llegada a Amsterdam. Devolvimos el coche en Centraal Station y teníamos aún un buen rato hasta las 20 (hora en que habíamos quedado con nuestra casera).

Fuimos a la oficina de Turismo, que resultó ser una inutilidad mayúscula. Compramos un mapa de la ciudad (porque en Amsterdam no te dan ni la hora) y nos fuimos a un café a organizar los próximos días. Mucho más útil fue esta web donde da un vistazo a lo que pueden ser las visitas en la ciudad.

Como teníamos tiempo y teníamos movilidad estupenda (viajamos con mochila en lugar de maleta), vimos que nos daba tiempo a un paseo y a realizar la visita a la Casa de Ana Frank. Visita interesante y muy enfocada a la vida de los “escondidos” más que al contexto bélico.

Tras esta visita ya sí fuimos al AirBnb que habíamos reservado. Ha sido bastante chasco en general, así que hemos replanificado para que haya poco “descanso casero” y mucho “vamos solo a dormir”. Así que casi del tirón salimos a cenar a un sitio genial que conocí en mi anterior visita: Bij Ons, un sitio de comida típica holandesa y buen ambiente.

De noche, todos los canales son pardos. Ahí al fondo se ve un señor un tanto beodo que se lanza al canal a buscar su móvil. No se supo nada de él (del móvil, el señor está resfriado pero lo peor es que su madre se ha enterado). De noche, todos los canales son pardos. Ahí al fondo se ve un señor un tanto beodo que se lanza al canal a buscar su móvil. No se supo nada de él (del móvil, el señor está resfriado pero lo peor es que su madre se ha enterado).

El primer día nos dio además para coger algún caché en modo épico.

El segundo día teníamos programado un “tour gratis” de 3 horas por la ciudad. El tour es de la empresa New Europe Tours: ofrece estos tours que se pagan al final, cada uno en función de lo que considere. Nosotros dos hemos quedado encantados con el tour y de hecho nos hemos apuntado a otro de la misma empresa, este por la noche (las 19, una locura), por el Barrio Rojo. Dos horas de tour muy interesante.

Entre uno y otro tour hemos ido a comer a La Place, un sitio divertidísimo cuyo formato sospecho que no tardaremos en ver por España. Para bajar, hemos ido paseando por el mercado de las flores, y después nos hemos acercado a un jardín bastante escondido pero muy chulo: Beguijnhof (el jardín de las Beguinas): se trata de un antiguo beaterio que a día de hoy es un conjunto de casas que se alquila únicamente a mujeres.

Los amsterdamers se llegan a tomar muy en serio los impuestos por fachada... Los amsterdamers se llegan a tomar muy en serio los impuestos por fachada...

Ha sido un día de mucho trote y mucho frío; mañana nos vamos al museo Van Gogh a que me de un Stendhal y lo mismo me tengo que ir a una cafetería con mi libro electrónico hasta que se me pase…