Nos hemos colado en Portugal; pero sin querer. Todo viene porque mi compi Iván (@ilopmar) me contó una leyenda urbana sobre cómo ir a Portugal y no pagar peajes:

– Perdona bonito – es que me pongo muy digna – pero esas autopistas no se pagan solas. Si será por dinero para autopistas…

Después le llamé ladrón y estafador, y le mandé a fumar con los de Bankia. Si no lo dije, lo pensé, y él seguramente lo notó. Así que con estas Marta y yo nos ponemos en marcha hacia Portugal. El viaje consiste en llano… llano… llano… llano y de pronto ostiaportugal y montes… montes… montes… Según íbamos de lo que viene siendo el llano hacia el monte, le contaba a Marta los problemas que me causa el corrupto Iván, que siempre anda viendo cómo hacer la corruptela y que yo no soy así, que he abierto mi hucha de las autopistas.

Y así estábamos cuando entramos en Portugal, “anda mira, que los vehículos extranjeros tienen que desviarse para no sé qué del peaje”, “anda qué aviso tan cachondo, creo que intentan decirnos algo”. Y así hasta que:

  • yami, ¿viste ese cartel?
  • ¿el que ponía “área de servicio”?
  • no, el de “extranjero, sea tan amable de ir a pagar el peaje al área de servicio”
  • ¡no lo he visto!
  • era pequeño, justo debajo del otro grande, el de “área de servicio”
  • no tiene sentido, ¿hay que pagar ahí?
  • bueno, sí, he visto las taquillas. Detrás del área de servicio
  • ¡¿pero estamos locos?! cómo pueden estar las taquillas para pagar DETRÁS de un área de servicio
  • nos lo hemos pasado…
  • ¿qué esperan? ¿que de la que tenemos que pagar piquemos y compremos algo?
  • … y no hemos pagado…
  • es que no puede ser que se pague ahí; además, acabamos de entrar, ¿cuánto se paga?
  • … si nos para la policía…
  • ¿la policía?
  • yami, que no nos pillen, tú sigue hasta Galicia y nos salimos por el norte
  • pero si acabamos de llegar
  • me pido Thelma
  • venga, pues yo Louise, y puestas en gastos me pido un vino Oporto

Y así hemos entrado en Portugal, que está absolutamente lleno de arcos telepeajes que nos recuerdan nuestro delito próximo al infanticidio. No hemos visto ninguna opción de pagar, salvo un mini-cartel que parecía enviarte a un “área de servicio”. Iván si estás leyendo esto, que sepas que sí queríamos pagar, pero no hemos sabido cómo. Hemos tirado unos cuantos billetes de 50€ al viento para compensar el karma. Una vaca se ha comido uno de ellos. El karma tiene estas cosas.

Tras llegar a Oporto y ocultar el coche del delito (lo que viene siendo aparcarlo donde podamos), conocer y romper (parcialmente) nuestra casita, conocer a los gatetes de la casera, nos hemos dado un paseíto por Londres, cena rica (debimos sospechar que no estábamos en Londres) y estado en un par de conciertos en la calle.

Londres y la Sé de Oporto Londres y la Sé de Oporto

Y con esto, os dejo y nos vamos a patear Oporto…