¿Recordáis que os comenté que en Oporto o se sube o se baja? Pues Coimbra la tiene más larga. Gana de calle. Aquì todo es subir y/o bajar, con un “de la ostia” adjunto. No tienes una cuesta, tienes una cuesta de la ostia. Es una ciudad preciosa y no me quiero ni imaginar lo potita que estará cuando la planchen, que está llena de arrugas la jodía.

Salimos de Oporto con niebla agarrada y con pena de ir dejando el norte, que tan precioso es. Pero ir borrachas a las 10am con el coche a 180kms/h (o menos) fue muy útil para pasar el mal rato. El hostal en Coimbra (Grande Hostel) muy recomendable, nos han atendido estupendamente y han sido muy abiertos a la palabra “txatxi”.

Paseíto por la zona histórica, calle para arriba, calle para abajo. Lo más interesante ha sido la Biblioteca de la Universidad, muy bibliotecaria si me entendéis. Usan madera de roble que repele a los insectos, y madera de teca que permite mantener la temperatura constante, para el mantenimiento de los libros, claro. Como lo del tema insectos debe ser algo complicado, tienen, atentos, una colonia de murciélagos que (por las noches, digo yo) salen a comerse a los bichos que puedan aparecer por la biblioteca y que ponen en peligro la integridad de los libros.

Lo curioso del asunto es que las heces de los murciélagos en cuestión es muy corrosivo, pero hay una especie de escarabajo pelotero que se alimenta de esta sustancia tan ricamente. Así que cada tanto, sueltan un montón de escarabajos para que localicen y deglutan las heces de murciélagos. El problema de soltar bichos pequeños en una biblioteca es que luego no resulta fácil localizarlos a todos; así que, cuando, tras la recolección de los escarabajos, ven que no están todos, avisan a un herpetólogo que suelta (bajo extrema vigilancia, dicen) una serpiente que puede oler fácilmente a los escarabajos. Y se los come. Espero que la serpiente en cuestión no produzca ninguna segregación que sea corrosiva para los libros porque entonces volvemos a empezar. Nada tiene sentido.

Biblioteca Joanina. En la esquina superior derecha se ve un escarabajo comiendo heces de murciélago. Biblioteca Joanina. En la esquina superior derecha se ve un escarabajo comiendo heces de murciélago.

En la Catedral Vieja había unos relicarios bastante potentes, pero todo fémures, dentaduras, o huesos nobles. Ni un solo coxis, ¿por qué? me pregunto yo. Dan Brown, te acabo de dar el argumento de tu próximo libro: “El coxis del Santo”. De nada.

Por la noche cenamos en un sitio local, que destaca porque tenían justo la botella de vinho verde que queríamos. Esta se distingue de las demás porque estaba en nuestra mesa. Nos la pimplamos. Luego han caído otras. Qué rico está el vinho verde (papá, mamá, cuando hablo del vinho verde me refiero a leer plácidamente en una arbolada,claro).

Después fuimos a un sitio de fados que a Marta desconcertó mucho: - canta una chica - estás hecha un sabueso - el fado de Coimbra lo cantan solo hombres - un sabueso pedante - pero es que me han dicho - me falta vinho para esta conversación - opino igual que tú

Y así ha caído la segunda botella de vinho, mientras una fadista acompañada por una guitarra se marcaba unos fados en un txiki-bar. Dos horas después, el camarero de pronto se arrancó por un fado. Y Marta y yo, que necesitamos poco para animarnos, nos marcamos “Al compás del chacachá”. Fadeando. Fue triste, emotivo y karaókiko a la vez.

Por cierto, algo raro pasa en Coimbra: no es ni medio normal la cantidad de tiendas de vestidos de novia. Exagerado. Estábamos comprando unos imanes y casi nos llevamos un vestido de novia. Algo demncial. Y cosas de críos. Ya sabéis, de niños que se hacen caca encima.

Esta mañana hemos salido Para Lisboa; conducía yo y Marta ha tenido a bien ser la copiloto durmiente. En cierto momento he querido dormirme yo pero ella no se ha puesto a conducir y ha sido un pequeño follón. Tenemos una habitación en una super casa en el mismísimo centro de Lisboa, en una casa super trendy y con unas caseras muy majas.

Por cierto, donde dije ‘digo’ digo ‘Diego’. Sin lugar a dudas, Lisboa la tiene más larga. Menudas cuestas, estoy por ponerme el spider-traje e ir de aquí para allá a salto de farola, porque no hay quien suba hasta la Alfama con este calor. Nos vamos a ver si cogemos el tranvía sin que nos roben

Para mañana: Marta no quiere ir en bici, pero a mí me da igual y nos vamos a Belén, con los pastores a comer pasteis.