He aquí la versión de Marta de los mismos hechos. Sin retocar una coma o un punto.


Hoy ha sido un día de sorpresas. La verdad es que Portugal está dando más de sí de lo que podríamos esperar, es un país bonito, aunque no nos extrañe que les hayan rescatado Esta mañana el plan era irnos a visitar el Parque Nacional de Peneda Geres, en el límite con España, que era el destino número 1 en el top de recomendados por la Lonely Planet. Una rutita por monte, que nos vendría bien, y por la tarde a la playa. Llegar al parque ya ha sido un pequeño reto: carreteras de montaña de esas de subir en primera o en segunda, sin carriles definidos y con un tráfico que casi parecía la M-30. Esa tendría que haber sido la primera pista, pero no la hemos sabido ver. Llegamos a un megapantano, que hubiera sido la envidia de Franco, con su pueblo inundado y todo. Y eso era Benidorm. Y ya sabéis lo que opino yo de Benidorm. “Bueno, ésta es la parte acuática, seguro que cuando lleguemos a la zona de rutas senderistas está todo más tranquilo”. Efectivamente: no. Cuando conseguimos encontrar la oficina de información, la chica nos da datos para ir a ver las cascadas… en coche. – Es que nosotras queríamos ir andando. – Uf, andando, si son 6km. – Bueno, 6km está bien. – Pues mira, por aquí y por allí. – Ah, pero ¿no hay senderos? ¿Es todo por carretera? – Sí, claro, todo asfaltado. Todo esto es un perfecto portuñol que está desarrollando yami a base de pelearse con los locales. Así que al final en coche, porque las rutas que aparecían en el plano sólo estaban nombradas, no ponía ni la longitud, ni el tiempo de recorrido, ni por dónde iba, así que no nos hemos atrevido… Y cuando hemos llegado al mirador y a la cascada… gente en bañador, con las mesas y las sillas de plástico, lo chavales corriendo y un ambiente muy de… sí, Benidorm.

Un poco corta rollos, la verdad. Ha sido una sorpresa más bien desagradable, teníamos ganas de hacer un poco de monte, pero no ha habido manera. Vamos, que yo he propuesto llegar a Pontevedra, “si total, está a 20km y allí sí que hay parques naturales sin chiringuitos”.

Pero al final hemos cambiado el plan, y hemos vuelto a montarnos en el coche por la carretera de montaña y nos hemos ido a un pueblo del siglo XIII que habíamos descartado por falta de tiempo: Viana do Castelo. Y esta ha sido la sorpresa agradable. No sólo es un pueblo de lo más acogedor y bonito, con miles de iglesias por todas partes (qué les pasa a los portugueses con la religión, en serio, si no les ha servido para que no les rescaten). ¡Y eran las fiestas del pueblo! De hecho, era el día grande, seguramente dedicado a algún santo (yo apuesto por San João), y con todo engalanado.

En el pueblo tenía incluso un rollo similar al que se hace en España creo que en Corpus Christi (o al menos en Ciudad Real): hacer dibujos en las calles con sal o arena de colores, a modo de ofrenda. Y, además, cosa curiosa, sacan colchas y mantas por la ventanas. No se entiende, de verdad, cada una de su padre y de su madre, y no en todas las casas claro. Y lo típico de los pueblos de mar: parte de la procesión, en barcas por el puerto. Eso ya no nos hemos quedado a verlo, porque yami y yo somos un poco sociofóbicas y las aglomeraciones como que no. Y había gente. Mucha gente. Por alguna razón, estaban en funcionamiento todos los chiringuitos y todas las atracciones de la feria… y eran las 5 de la tarde. De verdad que es muy incomprensible que estén tan lejos de nuestras costumbres en cuestión de horarios: a las 7 ya estaban asando carne, que se olía por todo el pueblo.

Nada de playa, claro. Es que yami y yo también somos un poco talasofóbicas Y para Oporto de nuevo, a comerme uno de mis bombones sin lactosa y a recoger, que mañana temprano salimos hacia Coimbra, imagino que, de nuevo, sin pagar peajes.

Marta

PS: Ayer mandé el email poniendo las direcciones en abierto y no en copia oculta. Mis disculpas :S

PS2: yami va contando su visión del viaje en su blog: https://dendarii.es/ Y ella sube alguna foto. Eso sí, sólo cuenta mentiras.