Lisboa es una ciudad. Punto pelota. Tiene sus plazas, sus zonas chungas, sus zonas pijas, sus tiendas, iglesias, monumentos y gente. Y eso es lo que opino de las grandes ciudades. Lisboa tiene, claro, sus particularidades; por ejemplo: resbala. Mucho. Esto nos ha dado la oportunidad de demostrar una vez más que somos monguer de primera categoría mientras bajábamos una calle genérica esquiando sobre nuestras sandalias.

Más peculiaridades: está sin planchar. Entre dos puntos cualesquiera de Lisboa siempre tienes una cuesta arriba. Es decir, si quieres ir del punto A al punto B, seguro que tienes que subir; lo interesante además es que desde ese punto B al punto A, también te toca subir. La diseñó Escher, según he leído en el museo de Lisbología aplicada.

Ayer tocó paseíto arriba, paseíto abajo, por el barrio Alto, que se llama así porque está arriba. Pero ojo, que comienza “abajo” y para llegar hay que “subir”. Este combo de palabras viene a decir que nos sangraban las piernas del esfuerzo (casi sin exagerar). Veis por dónde voy.

Marta, que ya sabéis cómo es, me hizo hecho entrar en dos H&M y en un Fnac. Y me ha obligado a acompañarla mientras encendía todos los interruptores de la casa, y abría y cerraba el grifo de agua obsesivamente. Las caseras no entendían nada. Total, que en Fnac hemos visto cómo han editado Canción de Hielo y Fuego en portugués. En 10 volúmenes. Con títulos graciosos como: “La muralla de hielo” o “La gloria de los traidores”. Al verlo me ha dado la risa, y le digo al dependiente: “Mejor La gloria de mi madre jalr!!” No lo ha pillado. Y me ha parecido que se incomodaba cuando me he puesto a hacer el Chiquito. Es por si no terminaba de cogerlo, jarl! (si no lo pilláis, os hago el Chiquitorl!!).

Nos topamos con la iglesia de San Roque donde tuve uno de estos momentos de inspiración; me acerco al policía y le pregunto:

  • ¿Y dónde está el perro?
  • ¿Qué perro?
  • El de San Roque
  • Señorita, ¿se encuentra bien?
  • Quiero ver si el perro de San Roque tiene o no tiene rabo
  • Creo que no la entiendo
  • Es por ir a hablar con Ramón Ramírez, que me parece fatal lo suyo

Tampoco lo pilló. Los portugueses no tienen mucho sentido del humor… Luego que les rescatan, claro.

Hoy tocó ruta turística durilla por Lisboa; por la mañana fuimos a Belem. En tranvía porque Marta decidió que tampoco hay bici. Y no, no hay pastores. Sí, yo ya he hecho esa gracia esta mañana. No, parece que no es tan graciosa. Pues tiene un paseo marítimo de lo más apacible y es EL sitio donde está LA tienda si quieres comer LOS pasteis de nata. Así que con todas las recomendaciones de lugareños y turistas hemos ido AL sitio. Y me he comido un pasteis. ¿Sabéis cuando algo supera todas vuestras expectativas de textura, sabor y sensación? Pues no ha sido una de esas veces…

Hemos documentado el unboxing del pasteis de nata. Le hemos quitado el retractilado porque se digiere fatal. Hemos documentado el unboxing del pasteis de nata. Le hemos quitado el retractilado porque se digiere fatal.

Con el pasteis y la buena ventura leída (aquí todo es muy gitano y hasta el revisor del tranvía te lee la buena ventura), nos hemos ido a la Alfama. Barrio famoso por sus cuestas, y su castillo (en cuesta). Esta vez no defraudó: había un castillo y cuestas.

Hemos visitado un par de sitios emblemáticos, y nos hemos ido a cenar. Había comida y vinho verde. Y Marta ha decidido que estamos muy borrachas como para continuar la farra (yo tampoco entiendo la lógica, pero es que no tengo las llaves y no puedo discutir). Padre, madre, recordad que “borrachas” significa “culturetas, gafapastas”, que estamos en casa de una artista.

Todos estos están haciendo cola para tirarse al mar que hace mucha caló. Todos estos están haciendo cola para tirarse al mar que hace mucha caló.

Y mañana, Sintra, parque natural genérico, playa y descanso. Ahá, yo también veo el contrasentido. Hablad con Marta vosotros que yo ya me rindo pd. No, no pienso hacer el Chiquitorl que os veo venir ~~’