Con las primeras luces de la mañana, Marta y yo nos encaminamos hacia el parque natural de Peneda Gerés, que prometía aventura y buenos paisajes. Lo que el día nos depararía no lo habríamos imaginado jamás. Íbamos por la A-11 (autoestrada norte, Lisboa-Braga) cuando notamos que nos estamos quedando muy atrás, todos los coches nos pasaban a una velocidad inusualmente alta. De primeras no le dimos mayor importancia, hasta que un coche nos empezó a dar las luces, y al adelantarnos el copiloto hizo señas de que miráramos hacia atrás.

Mientras Marta seguía al volante, y ya un poco nerviosas, me di la vuelta y me fijé atentamente…

  • Marta, creo que viene un huracán
  • (la cara de Marta era un poema)
  • En serio, creo que todo el mundo está yendo rápido a resguardarse porque aquello tiene pinta de huracán
  • ¡Ostia! ¿será el Gordon?
  • Desde aquí no le reconozco bien, no te jode
  • ¡Pero si hace sol!
  • ¿En serio, Marta? ¿Te preguntas por el sol?
  • Ayostia, ¿y qué hacemos?
  • Pues para empezar, aprieta un poco al coche y sigue a la caravana de la muerte

El GPS (que amablemente nos prestó @diacritica) es un poco quejica; y cada 3 segundos nos indicaba que 150km/h era demasiado. ¡Y aun así íbamos las más lentas! Así que cometimos el primer error, que no el último: pasar del GPS e ir tras la caravana de la muerte. A todo esto que Marta tuvo que poner a prueba unas insospechadas dotes de conducción extrema y menos mal que la jodía supo mantener la sangre fría.

Unos kms más adelante, había un puesto de la policía donde nos iban desviando a todos los coches. A un pueblucho. Con polideportivo anti-huracanes. En el Portugal profundo. Lo que pudimos alucinar Marta y yo… Nos dio la risa floja, claro…

  • jajaja, y tendrán también un arsenal de armas
  • jejeje, y tendrán un laboratorio de experimentos mutantes
  • jijiji, y seguro que tienen un campo de tiro donde usan como blanco a los mutantes
  • jojojo, y seguro que las que más aciertan son las viejas del pueblo
  • jujuju, y ahora mismo nadie sabe que nosotras estamos aquí…

Rápidamente hemos puesto un mensaje a nuestros respectivos hermanos (padres, vosotros no íbais a entender el mensaje) para que quedara constancia y hemos seguido con nuestra risa floja en el polideportivo donde nos iban hacinando, sin darnos muchas explicaciones (salvo en portugués, hay que ver). Dos horas después nos han dicho que podíamos irnos, que el huracán había cambiado su rumbo (imagino que a una zona sin telepeajes, que son super caros joder).

Así que con el susto en el cuerpo hemos cogido de nuevo el coche y viendo que teníamos pocas opciones, hemos seguido al destino inicial, Peneda Gerés. Es un parque natural en la frontera con España, muy muy verde, muy muy escarpado. Se extiende en la zona del Minho y es una visita digna de ver. De lejos, vaya.

No sé si el susto del huracán nos ha dejado sensibles, pero nos hemos sentido fatalmente tratadas en el sitio de información turística:

  • hola! venimos a pedir información para hacer alguna ruta a pie; nos han recomendado las cascadas
  • no me extraña, son unas cascadas fantásticas
  • qué bien, ¿y rutas a pie?
  • no
  • no…
  • no
  • no, ¿qué?
  • que no hay rutas a pie, las cascadas están muy lejos, a 6 kms
  • pero eso es muy poco para una ruta de un día… creo que podremos sin problema… ¿dónde empieza?
  • no, no creo que podáis
  • mejor lo vemos nosotras sobre la marcha [un rato de discusión absurda después, cometimos el segundo error:]
  • siento que usted, señorita de recepción de visitantes, sea incapaz de caminar 6 kms, pero nosotras, que somos del norte (Marta puso cara de ser del norte), nos andamos 6kms para ir a por agua. Todos los días. Ostia ya.

Me mira la sita. Le miro. Sonríe. Creo que he ganado. Craso error por mi parte. Nos dio un mapa con una rutita para ver un par de cascadas, las más bonitas. Y allá que fuimos. Resultó ser una ruta de 40kms. Repito: 40kms. Con dos melocotones en la mochila. Aquello no era PR ni GR ni nada… Cada mucho rato había hitos, y menos mal que tengo un sentido de la orientación y una memoria fotográfica bastante buenos y conseguí no perder el camino. Por alguna razón que aún Marta y yo desconocemos, no dejamos de caminar hasta que fue muy tarde y ya nos resultaba más fácil terminar la ruta. Los 40kms. Las cascadas resultaron ser los tubos de desecho de sendas fábricas papeleras (qué bien huelen, oiga).

Panorámica de una parte de nuestra ruta. Incluía todos los caminos que se ven. Algunos varias veces. Panorámica de una parte de nuestra ruta. Incluía todos los caminos que se ven. Algunos varias veces.

40kms después, volvimos al punto de partida, fuimos a ver a la jodida portuguesa de las narices, que justo estaba cerrando la oficina. Al vernos, y al ver nuestras caras, terminó de cerrar rápidamente, ¡y se echó a correr! La muy cochina se piró corriendo. A Marta y a mí nos dio otro ataque de risa floja, y decidimos gastar nuestras fuerzas en encontrar un sitio para comer y reponer fuerzas.

Para reponer fuerzas hemos ido a Viana do Castelo, que justo estaba en su día grande en honor a Nuestra señora de la Agonía. Tal cual se le honra. En el restaurante he comentado que yo prefería honrar a Nuestra señora del Polvo mañanero. Tercer error. Me han entendido. Les ha sentado fatal y nos han echado. Del restaurante y prácticamente del pueblo. A estas alturas estábamos tan sobrepasadas por todo que nos ha vuelto a dar la risa floja. Y nos hemos pirado del pueblo haciendo la croqueta.

Dadas las circunstancias nos pareció impropio comentar que este Cristo está claramente colgado y no crucificado. Haciendo unas trampas que para qué. Dadas las circunstancias nos pareció impropio comentar que este Cristo está claramente colgado y no crucificado. Haciendo unas trampas que para qué.

Así que ya estamos en Oporto, preparando las cositas para irnos mañana a Coimbra, que con suerte será menos random que lo de hoy.