Terminó nuestra visita al Swiss National Park, y nos tocó volver a la Suiza profunda. Escafusa (Schaffhausen si no habláis español antiguo; y si no lo habláis, no sé qué estáis haciendo con vuestras vidas) ha sido nuestro centro de operaciones los dos últimos días.

Desde Italia hasta Escafusa teníamos previstas varias paradas. La primera fue Vaduz, capital de Liechtenstein, donde hay más bancos que personas. Y tienen un príncipe. Y les encanta, según vimos en los carteles. También tienen una calle principal. Una fábrica de sellos. Un museo de sellos. ¿He mencionado lo de los bancos? Y bueno, que ya sabéis que yo soy un poco una vendida al capital, y teníamos la televisión de txopocientas pulgadas que Alex había conseguido de forma ilícita creativa, y aprovechamos para sacarle pingües beneficios. Y así he ganado la apuesta de cómo usar “pingüe” en mi blog. Era una apuesta de mentira, sí.

Desde Vaduz fuimos a Sankt Gallen, ciudad pequeñita y esta sí, con muchísimo encanto. Ya sé que no tiene nada que ver con Lucerna, pero de esta visita sí me quedó la sensación de una ciudad de paseos y recovecos. Y resulta que en Sankt Gallen hay una catedral bastante imponente, donde además se alberga la biblioteca de manuscritos legales más importante ¿de Europa? ¿del mundo? ¿de Suiza? Y no perdimos la oportunidad de visitarla. Una auténtica gozada, de la que solo os puedo dejar fotos de otros pues está prohibido sacar fotos ahí dentro ahora. Tiene una colección de manuscritos iluminados preciosos. Dan ganas de quedarse ahí y leérselos todos.

Además, la ciudad tiene una zona que es patrimonio de la UNESCO, unas cuantas calles aledañas a la catedral (donde está la biblioteca) con unas fachadas y balcones geniales.

Aquí cualquier pared está bien para hacerse un fresco Aquí cualquier pared está bien para hacerse un fresco

A media tarde llegamos a Escafusa, y nos dio tiempo a dar un paseo por la ciudad (¡chulísima!) antes de descansar

Vista de Escafusa desde el Munot Vista de Escafusa desde el Munot

Esta mañana, después de desayunar el muesli casero que nos ha preparado nuestra anfitriona, que es acupuntora y con la que he preferido no hablar de ese tema porque es muy maja y hace el mejor muesli del mundo… Tras el desayuno, decía, nos hemos ido a conocer un pequeño pueblo cercano llamado Stein am Rhein. Es un pueblo muy turístico, pero como hemos llegado prontico, hemos podido pasearlo a nuestro aire, y visitar la abadía tranquilamente.

Graffiteros del s.xviii, lo petaban muy fuerte Graffiteros del s.xviii, lo petaban muy fuerte

Estando tan cerca de Alemania nos hemos dicho, ¿y sucederá algo mágico si cruzamos la frontera? ¡Es una duda legítima! Además, Alex me tiene con la brújula haciendo ejercicios de orientación todo el día. Y solo había una forma de comprobar si voy aprendiendo algo. Nos hemos acercado y hemos cruzado a Alemania (al segundo intento, maldito norte). Y hemos cogido un caché. Y con las visitas de hoy ya hemos estado en 4 países distintos en estas vacaciones (y sí, hemos cogido cachés en los 4 países, faltaría más).

Vuelta a Schaffhausen, aparcamos el coche y nos hemos ido dando un paseo por la orilla del Rhein hasta las Rheinfalls, unas (mini)cascadas muy bonitas entre dos castillos. Allí hemos comido al solete y por la tarde paseo de vuelta.

Como el nacedero de Arteta, oiga... Como el nacedero de Arteta, oiga...

Mañana comienza la recta final de nuestro viaje, salvo que convenza a Alex para que nos quedemos aquí para siempre. :D Pero por ahora, el selfie tontako…

Tontako selfie Tontako selfie

Y las foticos de estos días. ¡Seguiremos informando!