Y así llegamos a la última etapa de estas vacaciones. Esta mañana nos levantamos pronto y salimos de Berna hacia Friburgo.

En Friburgo hemos pillado el mercadillo, un festival de estudiantes jóvenes bailando (y sí, ¡me ha dado la furia bailaora otra vez!), y la grabación de un videoclip estilo bollywood. Hasta aquí todo normal.

Friburgo Friburgo

Desde ahí nos hemos ido hasta Gruyeres, donde teníamos prevista alguna visita cultCOMER QUESO. Ya está, ya lo he dicho. El acceso en coche parece estar prohibido o muy controlado, así que hemos dejado el coche al pie de la colina donde se alza Gruyeres y hemos subido hasta el poblado.

Es una población muy pequeña, pero tiene un par de features que la elevan al top 5 de ciudades turísticas en Suiza: tiene una plaza muy bonita y bien cuidada, tiene queso Gruyere (he descubierto que existe el concepto “demasiado queso”), también tiene un castillo muy chulo, y tiene el museo de H.R. Giger, con su correspondiente bar.

Hemos llegado a la plaza y nos hemos encontrado con varias bodas teniendo lugar en el momento y hemos descubierto que todo país tiene su Chinchón y Gruyere es la que ganó la porra en Suiza.

Hemos visitado el castillo y hemos comido cosas con queso de las que me arrepentiré el resto de mi vida, pero qué rico todo.

Por ahí vienen los de Savoya con los hermanos Pinzones Por ahí vienen los de Savoya con los hermanos Pinzones

Después de comer, parada obligatoria en la cafetería estilo Alien. El peor café del mundo y un susto de muerte…

Pero si es todo corchopán! Pero si es todo corchopán!

Y nos hemos venido ya a Ginebra a descansar y a preparar nuestras mochilas para mañana. Vuelta a la realidad, al trabajo y a la rutina. Como siempre, y no me canso de darme cuenta, viajar con Alex es un lujazo. ¡Larga vida a los viajes del Tontako Team! :D