A media mañana llegamos a nuestro alojamiento en un suburbio de Lucerna. Dejar el coche, organizarnos e ir al centro. Nuestra casera nos dio la llave. La misma llave abre el portal y la puerta de casa. En el portal hay otras 7 casas. Si las demás casas tienen, necesariamente, la misma llave que abre abajo, significa, ELEMENTAL QUERIDA YAMI, que todos usan la misma llave. Alex y yo queríamos probar mi teoría pero no pudimos porque aquí no cierran la puerta de casa. Tal cual. Alex se vino arriba y ahora no sabemos qué hacer con la televisión de txopocientas pulgadas y la licuadora. La licuadora nos la llevamos a España seguro.

Tocó día de paseo urbano. Lucerna es una ciudad moderna (tengo una abuela paterna que vive en la caverna), con encanto al pie del Lago de Los Cuatro Cantones. En la oficina de turismo nos recomendaron la visita autoguiada (ja!) por la ciudad. En un par de horas (sin entrar en museos, claro) todo recorrido.

Lucerna tiene puentes:

Lucerna tiene puentes Lucerna tiene puentes

Lucerna tiene muchísimas fachadas pintadas de muy diversas formas:

Los graffiteros aquí se lo toman muy en serio Los graffiteros aquí se lo toman muy en serio

Y tiene un león tristón; como dijo Mark Twain, “es el trozo de roca más conmovedor que jamás haya conocido”. Como la mayoría de las citas de Mark Twain, tiene pinta de ser falsa, pero las falsas atribuciones son a veces la mejor forma en la que vemos el mundo:

El león está triste, qué tendrá el león, los suspiros se escapan de la herida en su costado... El león está triste, qué tendrá el león, los suspiros se escapan de la herida en su costado...

Y para rematar nuestra visita, ¡¡primer transporte público que cogimos!! Fue el trolebús, un medio sumamente ecológico y que llega a muchísimos sitios. Además, no produce el efecto barrera de los trenMARTA, SAL DE ESTE CUERPO!!

En definitiva, ciudad coqueta como tantas otras por la zona :D No deja de ser una buena excusa para un genial paseo. ¡Y os dejo las foticos de Lucerna!