Al mal tiempo, buena cara, y un poco de replanificación. Salimos de Ayent hacia Thun, donde teníamos previstas algunas visitas de altura: Faulhorn y Jungfraujoch. Resultó que la previsión del tiempo cambió radicalmente para estos días pasados y daban lluvia y niebla en las zonas altas, así que le vimos poco interés al plan original.

Según llegamos a Thun (al norte del lago Thunersee), nos acercamos a la oficina de turismo para preguntar por planes indoor o a pie de valle (donde las previsiones no eran tan malas). Y con esas nos organizamos.

El martes visitamos Thun, aquí todo es cozy y está muy bien puesto. Un castillo castelar, y un paseo por el lago muy lacustre. Como está siendo habitual, a todas partes andando, así que (lo siento, Marta), no me estoy enterando muy bien de cómo funciona el transporte público.

Aquí en Suiza le dan muy duro a los geranios y a la madera Aquí en Suiza le dan muy duro a los geranios y a la madera

El miércoles fuimos a conocer dos valles al sur de Interlaken bastante turísticos: Lauterbrunen y Grindelwald. Por estas fechas apenas hay turistas así que llegamos sin problema a todas partes.

Lauterbrunen se enorgullece de tener una ruta UNESCO, la de las 72 cascadas, aunque debo decir que solo pudimos ver 10 ó 12. Y pedí que me devolvieran el dinero, claro, que no está en horno para bollos y quien mucho abarca poco aprieta. Es una ruta super sencilla llaneando (hicimos finalmente unos 20kms) por la parte baja de un valle muy cerrado. Las vistas alucinantes, y allí abajo el tiempo respetó.

Una de las cascadas se puede visitar por dentro de la montaña, donde han montado un ascensor para acceder a las cascadas interiores. Fue un sorpresón de visita, andar por dentro de la montaña, llamando a las puertas por si allá andaba el Balrog, y viendo caer 20K litros de agua por segundo (sí, lo he escrito bien) provenientes del deshielo de un glaciar, y sabiendo que desplaza 20K toneladas de piedra al año (que sí, que lo he escrito bien).

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La visita normal consiste en subir por el ascensor y bajar por las escaleras que abren miradores a la cascada. La cuestión es que, como bien sabéis, a Alex y a mí nos unió nuestra común pasión por los acensores intra-montañosos, y no podíamos perder la oportunidad de volver a subir y bajar en el ascensor, ante la cara estuporosa del ascensorista que no entendía muy bien qué pasaba. Lo normal.

Nota de impresión: por lo visto esta zona es típica de salto base, y de casualidad vimos a 2 ó 3 personas haciendo esto, y a otra lanzándose con el swingsuit y planeando junto a la montaña un par de kilómetros.

Con un genial sabor de boca por la rutilla, cogimos el coche de nuevo y fuimos a Grindelwald, otro de los centros turísticos de la región. Un pueblo muy chulo, como todos por esta latitud, que mereció un paseo y unos cachés. Siguiendo la recomendación de nuestra anfitriona, aprovechamos para tomar fondue aquí y no puedo sino dejaros una foto de semejante eventazo ;-)

No dejamos ni las migas! No dejamos ni las migas!

Nuestra anfitriona nos habló de la zona de su infancia, algunos pueblos del valle Emmental (de donde procede el queso Emmentaler) que no son tan conocidos y algún rincón que apenas visitan turistas. Así que allá que nos hemos ido hoy. Ha sido una ruta inesperada por unos paisajes nuevos aquí en Suiza, y que nos ha llevado a lugares algo insospechados.

De primeras hemos ido a ver una torre en medio de un bosque. Unas vistas de 360º de todo el valle.

Yolereé híhú Yolereé híhú

Después hemos visitado una fábrica de galletas. Que es como muy típica aquí. Aquí sí que había gente, todos locales, ¡porque daban galletas gratis! En la fábrica tienen tienda y de cada tipo, DE CADA TIPO, ponen galletas de prueba. Así que allí nos hemos plantado Alex y yo a probar los distintos tipos de galletas, con los abueletes suecos suizos. ¿Y qué pasa con mi streak de chocolate? Pues tras más de 80 días, hoy he roto la cadena y he tomado chocolate, y me ha sabido a gloria XD Claro que eran coquitos con chocolate, que está en mi podio de mejores dulces del mundo.

Después hemos seguido por carreteras secundarias entre bosques y praderas hasta Affolterm in Emmental, un pueblecito donde tienen unas fábricas de queso, con guías, degustaciones, tiendas y Wifi! Allí hemos aprovechado para comer con vistas.

Hemos comprado queso pero no teníamos cuchillo para comerloHemos comprado queso pero no teníamos cuchillo para comerlo

Tras la comida nos hemos acercado a coger el caché animados por este log de geocaching. Ha sido divertidísimo y muy inusual. Solo diré, para no hacer spoilers, que incluye un pequeño allanimiento, gallinas y algo de tacto.

Y para rematar el día, por la tarde hemos visitado Spiez, otro pueblo pequeño al pie del lago Thunersee. Estos días atrás han sido unas etapas bastante más tranquilas de lo previsto pero con geniales sorpresas. Mañana toca Lucerna antes de irnos hacia el este de Suiza… ¡Seguiremos informando!

El selfie que estremeció a Spielberg El selfie que estremeció a Spielberg

¡Y las foticos de estos días!