Continúa el periplo tontako por el sur de Marruecos. La siguiente parada era el Valle del Dades, otra zona super recomendada por los paisajes. Llegamos al riad donde nos esperaban con la habitación caldeada. Esto conquistó nuestro corazón para siempre. Fue el alojamiento más cómodo de cuantos tuvimos en el viaje.

Habíamos visto en Tripadvisor la recomendación de un restaurante más estilo europeo, y nos encajó dejar por un día el tajín de pollo. Una cena espectacular que terminó con un grupo de locales tocando música típica. Y al riad a descansar.

Por la mañana nos dieron el mejor desayuno del viaje, y desde ya me declaro fan del comino, que hasta la fecha no me había gustado. Y tras coger fuerzas nos encaminamos por la garganta del Dades, recorriendo unas carreteras bastante panorámicas (muchas curvas).

Después nos dirigimos al Valle de las Rosas, famoso porque es donde se cultivan las ¿famosas? rosas del Agua de rosas. Nos dejamos llevar por un post bastante idealizante que encontramos en la red. Sin embargo, no vimos un solo rosal. Pierre el perfumista, te colaste tres pueblos.

Y poco después (lo que significa, varias horas) llegábamos a Skoura, donde haríamos noche. Visitamos la Kasbah y el palmeral y decidimos cenar en el mismo riad. La mejor harira que probé en Marruecos y la única que me gustó realmente.

Compartimos la cena con otro par de huéspedes, de Köln, el anfitrión, un amigo del anfitrión y la familia del riad. Una velada muy agradable compartiendo risas en el comedor alrededor de un té.

y las habituales foticos: