Tercer día de la Ruta tontaka por el sur de Marruecos. Nos dirigimos hacia Ait Ben Haddou, patrimonio de la Unesco por su ksar (ciudad fortificada) y su kasbah (fortaleza).

Fueron 4 horas de ruta cruzando el Alto Atlas por carreteras de montaña. Pudimos hacer algunas paradas para disfrutar de las panorámicas.

De camino nos paró la policía marroquí (otra vez) para echarnos la bronca (y lo que surgiera). Nuevamente nos soltaron rápido cuando dijimos que no sabíamos nada de francés, que solo hablamos inglés. Para que luego digan que saber idiomas es bueno ;-) Nos habían avisado de que la policía está abierta a sobornos / pequeñas extorsiones al turista, pero en nuestro viaje no nos pasó nada de eso.

En Ait Ben Haddou localizamos un riad que nos encajó bien, dejamos nuestras mochilas y nos fuimos hacia Uarzazate, a unos 15 kms y con algunas visitas interesantes.

La primera visita fue en las afueras de la ciudad, en los estudios Atlas. Resulta que Uarzazate se especializó mundialmente en escenarios para películas. Tienen hasta 5 estudios y en el Estudio Atlas, visitable, se grabaron películas como Gladiator, Kingdom of Heaven, El retorno de la momia, y es donde está Astapor (de Juego de Tronos). Días después descubrí que varios estudios son visitables y que todos se atribuyen el mismo set de películas. En la visita estuvimos solos con el guía que nos contó que es muy típico que los hombres de la zona se dejen barba para aparecer como extras talibanes en los rodajes. Para congraciarnos con el guía, Alex y yo aceptamos sucumbir al espíritu guiri y nos fotografiamos de esta guisa:

Tras la visita a los estudios, nos fuimos a Uarzazate, a visitar su kasbah. La visita se puede hacer por libre (tras el abono de la entrada) o con guía (tras el abono de la entrada + el guía). Coger el guía fue un acierto: la kasbah es un edificio antiguo militar-gubernamental-centro de sociedad, aunque ahora solo quedan un montón de habitaciones vacías y escaleras liosas. Nuestro guía nos ha ido ubicando muchos hechos relacionados con la kasbah (S. XVII) y de Uarzazate (~1940).

Desde lo alto de la kasbah se ve “El lago de Uarzazate” que no es otra cosa que un pantano. El padre del actual rey hizo muchos pantanos por todo el país, “lo cual fue una gran decisión” (sic) porque durante la estación seca dejó de haber hambrunas. También importó de Francia el concepto de fronteras, la armada, las gendarmerías… Sin embargo, atención, “no prestó ninguna atención a las mujeres, tenía concubinas y todas en el palacio a espaldas del mundo. En cambio, su hijo se ha preocupado por la protección de las mujeres; él mismo tiene (solo) una mujer, aunque nuestra religión nos permite 4, y la cuida y ella tiene imagen pública. Es un ejemplo para mucha gente”. Así nos contaba nuestro guía los avances en materia social en Marruecos. También nos ha dicho que a él le parece bien que seamos cristianos (wtf) porque luego dios se encargará de separar a los buenos. También que yo parezco bereber (WTFFF!!). Por los ojos. Entonces ha sonado la penúltima llamada a la oración y hemos salido haciendo la croqueta (de bacalao, no de jamón!).

Era media tarde pero ya había anochecido, así que dimos una vuelta por la ciudad y encontramos un mercado y un zoco. Nos dimos un paseo entre los puestos sin ser asedidos por nadie. Grupos de mujeres se apiñaban sobre carros de ropa, y la chavalería se probaba botas o se compraba palomitas (wtf!). Muy buen ambiente en el pueblo. Teníamos visto un restaurante recomendado y allí que nos lanzamos a por una pastela de pollo y un cuscús riquísimos.

De vuelta al riad nos vimos sorprendidos por un cielo alucinante. Quién hubiera tenido un telescopio en ese momento. Por la mañana, antes de partir de Ait Ben Haddou, nos acercamos a ver por dentro el ksar (patrimonio de la Unesco). Hay varias entradas y en una guía recomendaban la entrada oficial (y gratis) frente a las otras entradas donde los locales te cobran. La visita merece muchísimo la pena, tanto por las vistas del ksar,

como por las vistas desde lo alto del ksar:

Y después de la visita, partimos hacia el siguiente destino, el Valle del Draa. Mientras, aquí tenéis más patrimonio inmaterial de la Unesco:

y si aún no os habéis muerto de latxa, las foticos: