Saltamos a Siem Reap (Camboya) para visitar Angkor, la ciudad religiosa más grande del mundo (chúpate esa, Vaticano). Ha sido una visita alucinante que recomiendo a cualquiera que se acerque por aquella parte del globo.

Angkor es la ciudad / conjunto de templos construidos por los reyes khmer (jemer) desde el S.IX hasta el S.XIV. Durante este tiempo la capital de imperio estaba en Angkor y tras la decadencia de los reyes jemer se desplazó a Nom Pen (capital actual). Angkor Tomh es la ciudad imperial donde vivían los reyes, y los templos son una suerte de mausoleo / lugares de meditación / homenaje. Los temlos más famosos son Angkor Wat (que está en la bandera camboyana) y Ta Promh (que formó parte del rodaje de Tomb Rider).

Entrada a Angkor Tomh Entrada a Angkor Tomh

Buscamos en varios blogs de viajes información sobre cómo visitar Angkor: el consejo más importante es que hay que contratar transporte para recorrer Angkor. Además queríamos un guía para que nos ayudase a entender qué estábamos viendo; encontramos muy buenas referencias de un guía que por suerte tenía disponibilidad y fue un acierto. Sunny (se presentó con su nickname) tiene un conocimiento enciclopédico de la historia de los templos, de la mitología hindú y budista, nos dio unas intensas clases de historia y respondió a todas nuestras preguntas. Todo esto mezclado con historia reciente, los jemeres rojos, cómo les salpicó la guerra de Vietnam, Pol Pot…

Contratamos un tour de 3 días en el que hicimos las visitas más típicas y otras menos típicas. Aunque en esta época no hay muchísimos turistas, nuestro guía nos llevó a las visitas de los templos más concurridos a horas en las que estuvimos prácticamente solos.

El primer día hicimos el Circuito pequeño, que pasa por Angkor Tomh, Angkor Wat y por otros templos, y que termina viendo el atardecer desde uno de los templos. Lo del atardecer es muy muy típico y, al igual que otros atardeceres, pues meh. Mucho rato mirando de frente al sol, pero si te va el rollo de dañar tus retinas, es precioso. El día estuvo dominado por templos hinduistas, lo que significa que tienen muchos niveles (pues llegar a dios cuesta trabajo), y muchas escaleras.

El segundo día empezó a las 4am para ir a ver cómo amanece detrás de Angkor Wat y cómos se refleja en el lago que está en la entrada del templo. Los amaneceres funcionan un poco como los atardeceres, pero encima en Vietnam hay que madrugar mucho. Lo cierto es que fue muy bonito ver emerger el templo de la oscuridad.

Después continuamos con el Circuito largo de Angkor que nos llevó a Ta Promh y a otros templos de corte budista (una única planta). Al igual que el primer día, recorríamos los templos con los ojos muy abiertos a todos los detalles, a los relieves que decoran las paredes, y las esculturas que protegen los templos.

Templo en ruinas sumido en la junglaTemplo en ruinas sumido en la jungla

Por la noche fuimos a un espectáculo llamado Cambodian circus; es una iniciativa que saca niños de la calle en situaciones de riesgo y les hace partícipes de una tropue de artistas acrobáticos. El espectáculo fue bastante gamberro y divertido y lo recomiendo muy fuerte desde ya. La función que nos tocó trata de la vida diaria de los camboyanos y su relación con los turistas: una sátira de los turistas blancos y sus costumbres hecha con mucho cariño y con más acierto.

El tercer día visitamos Kampong Phuk, un pueblo inundable, cuyas casas están construidas sobre pilotes de madera de unos 7 metros, de forma que en la época de lluvias siguen pudiendo vivir ahí. En esta época la visita se hace en barco, pues hay una carretera pero sólo está transitable en época seca. La vida discurre entre casas elevadas y barcas. La ruta en barco ha llegado hasta un lago, el más grande del sur de Asia, que tiene más de 150kms de ancho, y que recibe su caudal principalmente del río Mekong.

También tuvimos ocasión de visitar otros templos más alejados del complejo de Angkor, uno de los cuales es especialmente llamativo: Banteay Srei, dedicado a Shiva. Data del S.X (anterior a Angkor Wat) y tiene unos estucos originales con un nivel de detalle único en estos templos. Se le conoce comúnmente como El templo de las mujeres porque quienes lo vieron supusieron que esos detalles no los podrían haber hecho artesanos hombres, y que seguro que lo habían hecho mujeres (poh no, lo hicieron hombres).

Como disponíamos de tiempo, decidimos entrar en el Museo de las Minas. Lo montó hace unos años Aki Ra, un antiguo niño soldado de los jemeres rojos, que desde pequeño era muy bueno “poniendo minas terrestres”; años después se pasó al ejército vietnamita para luchar contra los jemeres rojos. Y hace unos años dejó la carrera militar para dedicarse a desarmar minas en Camboya. Se estima que hay entre 3 y 6 millones de minas sin detonar en Camboya y por supuesto, no existe un mapa detallado de las zonas que hay que evitar. Aki Ra empezó yendo de pueblo en pueblo usando su habilidad montando minas para desarmarlas y despejar pueblos. A día de hoy tiene una ONG con camboyanos y camboyanas entrenadas en despejar tierra. En el museo hemos encontrado un ex-militar americano que lleva 15 años ayudando con el museo y la ONG, y a su mujer, que lleva otros tantos dando clases de inglés en el colegio que montó Aki Ra. Dos datos que me tocaron especialmente y que hay que ver en conjunto:

  • se estima que se tardará unos 100 años en despejar Camboya de minas (de 3 a 6 millones de minas) con los medios actuales. Y unos 300 en despejar Vietnam.
  • tras la IIWW en Europa había unos 95 millones de minas y bombas que se despejaron en unos 20 años; aún quedan algunas pero esencialmente no es un problema, a diferencia de Vietnam y Camboya donde es peligroso salirse de los caminos.

Al pasar estos días en Camboya me he dado cuenta de que la comida vietnamita no me está gustando mucho, y en cambio la camboyana he disfrutado realmente. La vietnamita la relaciono más con la china (sopas, verduras y noodles), mientras que la camboyana se me asemeja más a lo poco que conozco de la cocina tailandesa o incluso india (algunos curris).

Una visita muy potente e inspiradora con la que terminamos nuestro paso por Camboya. Fue un pequeño desvío de nuestro viaje pero que mereció totalmente la pena. Una maravilla que deberíais visitar si tenéis ocasión (lo típico que os queda de paso).

Útil:

  • Aunque hay quien disfruta de no tener alojamiento hasta el último momento, al entrar en Camboya te van a pedir una dirección, así que tener la primera noche reservada puede ser útil. -Viajando desde Hanoi, si es un vuelo internacional hay que imprimir la tarjeta de embarque, no vale con tenerla en el móvil. Para vuelos domésticos sí que sirve.
  • Va a ser fácil encontrar transporte (tuktuk o coche) con poca antelación, pero no tanto encontrar guías que hablen bien el idioma (español o inglés) de un día para otro. Si sabes que vas a visitar Angkor, echa un vistazo a TripAdvisor y habla con algunos con antelación (en general se manejan con wassap).
  • Siem Reap es una ciudad que está creciendo en torno al turismo y cuyos precios son básicamente europeos. Prepara la billetera, con dólares y evita lo que puedas los rieles que no valen para nada.
  • Visitar Angkor en un día creo que es demasiado intenso, incluso aunque te quedes solo con los templos más representativos.

Y hablando de maravillas, contemplad… ¡el selfie tontako!

Y otras fotos de Angkor, muy bonitas pero no tanto como los tontakos claro: