La capital nos recibe lloviendo a mares. Se nota rápidamente que estamos entrando en una gran urbe, con anchas avenidas y denso tráfico. Una ciudad marcada por la influencia francesa de la que intentan desprenderse los vietnamitas de Hanoi incorporando su típico caos de tiendas y motos.

La primera noche en Hanoi decidimos acudir a un espectáculo de teatro de marionetas de agua, donde el escenario está inundado. Es una tradición que proviene de las zonas rurales, de cuando se inundaban los arrozales, y que a día de hoy sobrevive en unos pocos teatros. Vi una mezcla de turistas y familias vietnaitas con niños pequeños. El espectáculo consiste en una serie de escenas que ilustran la vida típica de campo y la mitología vietnamitas. Un entretenimiento ligero acompañado de música y voz en directo; me gustó mucho en realidad por ese toque indudablemente tradicional que tenía todo el show.

Marionetas de agua

Al día siguiente decidimos dar un paseo por algunos puntos importantes de Hanoi: una casa típica, el hostal donde Ho Chi Minh redactó la independencia de Vietnam (independencia de los franceses), o el lago “de la tortuga” en el corazón del Old quarter. Por la noche iluminan el lago y se llena de paseantes, artistas callejeros, vendedoras ambulantes y grupos de “señoras bailando cosas suaves” (¡había muchos grupos!).

Lago y puente iluminados por la noche

En la zona oeste de la ciudad, pasamos por delante del mausoleo de “el tío Ho”, bien protegido por la policía y visitamos la pagoda de un solo pilar, muy concurrida por turistas y devotos. Dedicamos un par de horas al museo de bellas artes, donde se puede seguir la historia de las artes pictóricas y escultóricas de los últimos 3 o 4 siglos en Vietnam. Una visita muy interesante fue el Templo de la literatura, la primera universidad vietnamita, famosa porque tallaban en estelas los nombres de los poquísimos estudiantes que lograban graduarse, ya que era muy estricta.

Edificio dentro del Templo de la Literatura

Y en la zona francesa, al sur del Old Quarter, nos acercamos al museo de las mujeres, un museo etnográfico presentado desde la mujer: trajes típicos, costumbres, trabajo. También incluye un repaso / homenaje a la labor de las mujeres durante la guerra de Vietnam: desde enfermeras-cuidadoras hasta líderes y ganadoras de batallas o políticas relevantes.

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Vistas del lago desde la terraza

Hanoi es una ciudad enorme y muy ruidosa. Al igual que en Ho Chi Minh City, el tráfico es el dueño de la ciudad, las motos ocupan todo el espacio posible, incluidas las aceras. Los peatones tenemos, pues, que compartir la calzada con motos, coches y bicis. Los pocos espacios de acera que no están invadidos por motos, están ocupados por tiendas y restaurantes que se expanden todo lo que pueden. El problema de la contaminación es muy grave y son conscientes de ello. La solución que aquí usan es llevar mascarillas a todas horas, incluyendo, claro, bebés. Visitar esta ciudad tan hostil es un reto difícil y supongo que vivir aquí será demencial.

Motos llenando una plaza

Útil:

  • Desde el aeropuerto internacional se puede llegar al centro en un autobús local a mucho mejor precio que los taxis. Se trata del bus 86. Saliendo de la terminal, camina hacia la izquierda unos cuantos metros y verás la parada. Dentro del autobús, si le señalas en el mapa al cobrador dónde vas, te dirá dónde tienes que bajarte. En el centro tiene muchas paradas y la cabecera está junto a la estación de trenes.
  • El primer día en Hanoi fuimos a buscar unas chanclas para Alex y fue complicado encontrar tallas más grandes de la 43. ¡Tuvimos que probar en unas 10 tiendas!

En Hanoi nos llovió mucho así que tengo poquitas fotos: