Nos hemos del Sur de Vietnam con nocturnidad. A las 4am sonaba el despertador para coger el avión de las 6am hasta Danang y donde empieza la etapa “centro” del viaje.

En Danang nos esperaba un coche del hotel en Hoi An. Llegamos al hotel a las 8:15 aproximadamente bajo el diluvio universal. Tras la bienvenida, que aquí son bastante ceremoniosas, nos hemos apuntado a un copioso desayuno de huevos revueltos (yo) y arroz con ajo (adivinad quién se ha ido a cazar vampiros…).

En el rato antes de que nos dieran la habitación hemos preguntado por varias excursiones que queríamos hacer y hemos organizado los próximos días. Para habernos levantado a las 4, no estaba mal.

De pronto ha salido el sol, así que en lo que quedaba de mañana hemos ido dando un paseo hasta la playa. Hay apenas 3 km de distancia, pero hay que ir por la carretera junto a los coches, camiones, motos, motos, bicis, y más motos. Al final hemos conseguido llegar al Pacífico y hacer check en el mar.

El océano Pacífico que en esta parte se llama Mar de la China Meridional El océano Pacífico que en esta parte se llama Mar de la China Meridional

Hemos vuelto con tiempo justo para refrescarnos y esperar a que nos recogiera la excursión de hoy: templos de My Son. Son templos hinduistas (a pesar que la población en Vietnam es más bien budista) de la etnia cham, que reinaron en esta zona entre los siglos IV y XII. Se estima que en My Son hay unos 70 templos aunque en la visita se accede a unos pocos. El complejo es desde hace unos años Patrimonio de la UNESCO. La visita es muy sencilla, siguiendo el camino marcado.

Tienen una versión con baldosas amarillas Tienen una versión con baldosas amarillas

La zona principal del recorrido incluye torres y templos en los que ya no hay adoración, aunque sí una peregrinación anual simbólica.

Las construcciones se alzan maravillosas en medio de la jungla y de los restos de los restos de la guerra (que básicamente destrozaron casi todos los templos). Hay muchos símbolos hinduistas distribuidos entre los relieves de los templos.

Tras la visita (en unas 2 horas se ve el comlpejo entero), hemos asistido a un pequeño espectáculo de música y danza “típicos”. En general es una visita bastante chula aunque me hubiera gustado menos sensación de parque temático y más sensación de historia y cultura.

Resulta que en Hoi An había un festival escolar y un montón de chavales con dragones y música iban por los comercios pidiendo ¿dinero?. Además, en Hoi An hay una zona japonesa y por la noche decoran con farolillos y depositan en el río los típicos farolillos flotantes.

Esta mañana la dedicamos a visitar Hoi An con más detalle. Es una ciudad con mucho encanto y el centro histórico está muy cuidado. En el centro histórico casi todas las casas están dedicadas al turismo. Esto significa que hay un poco de más agobio de turisteo pero sigue siendo muy llevadero o yo empiezo a tener callo.

Escultura en el patio central de una casa comunal Escultura en el patio central de una casa comunal

En la entrada del casco histórico se puede comprar un ticket con 5 visitas; te dan tus 5 pases y un listado de edificios que se pueden visitar: hay casas de asamblea, casas históricas, pagodas y algún museo. Nosotros hemos elegido un poco de todo y nos ha gustado mucho la selección:

Las casas antiguas están muy reformadas y preparadas para las visitas, pero se conserva la arquitectura y disposición original; todas tienen una zona en la entrada con la foto de quien fundó la casa (varias generaciones atrás), y muchas tienen varias marcas con años indicando la altura a la que llegó la crecida del río ese año. Hubo años que superó con creces los 2 metros.

Portada interior donde se venera al fundador de la casa Portada interior donde se venera al fundador de la casa

Las casas de asamblea tienen una disposición similar, pero cuentan con un patio interior más grande y pensado para asambleas. Estos edificios por lo general no tienen ventanas, sino grandes estancias ventiladas gracias a los soportales y al patio interior.

Hemos visitado también un templo y pagoda; aquí deben tomarse bastante en serio lo del decoro porque había varias advertencias al respecto. Yo iba preparada con una camiseta de manga corta en lugar de tirantes y ha ido bien. Los templos no están dedicados a dioses, sino a antepasados o personajes relevantes (guerreros, gobernantes, etc).

La sobriedad por encima de todo La sobriedad por encima de todo

Se está construyendo una pagoda cerca de nuestro hotel y he ido a proponerme como figura estelar del templo. Según me han dicho, les ha parecido una idea estupenda e incluso han querido sellar el trato lanzándome excrementos de búfalo de agua. Esto promete.

En Hoi An hay varias garlerías de arte; una en particular llamó nuestra atención así que fuimos a “Precious Heritage”. Se trata de una galería que ha montado Réhahn Corquevielle, fotógrafo francés, para exponer sus visitas a etnias vietnamitas. Junto a las increíbles fotos, también expone una pequeña colección de trajes étnicos que ha ido adquiriendo en sus viajes.

Por la tarde hemos decidido un nuevo giro tontako: refrescarnos en la piscina del hotel. Chapuzón y lectura tranquilos. Y por la noche paseo nocturno por el centro histórico y cena de relax. Ya me sale como un resorte preguntar si algo pica o no. Una de las especialidades de hoy me han dicho que no picaba así que me he animado a pedirla. Resulta que tiene chili. A VER. Que no te has molestado ni en quitarle el chili, alma de cántaro vietnamita, cómo me dices que no pica. Pues eso, que aquí el nivel de “no picante” es “lleva chili”.

Tras un par de días más tranquilos y con geniales visitas, mañana madrugamos para ir a Hue, otro importante centro cultural imperial. ¡No os lo perdáis!

Útil:

  • El ticket con 5 pases se adquiere aquí
  • Hoi An parece un sitio amable para ir en bici por el centro (las motos tienen restricciones), o en moto hasta la playa (es una carretera recta y con pocas intersecciones).
  • Si puedes, acércate por la tarde noche al centro, que se viste de luces y queda coqueto.
  • No dejes que la lluvia te estropee planes; aquí llueve mucho y hay que vivir con ello. Además, una lluvia que viene súbitamente se puede ir también súbitamente.

Igual que los selfies tontakos, que aparecen súbitamente:

En el barquito volviendo de My Son En el barquito volviendo de My Son

Y las foticos de estos días…