Esta mañana vimos que el 99% de probilidades de lluvia en Eslovenia significa que va a llover sí o sí y que además va a llover un puñado. Aun así, ya íbamos mentalizados para hacer alguna ruta, así que nos enfundamos las chamarras y nos fuimos a por la primera ruta: la que discurre por una garganta en el el valle del Voje. A diferencia de la garganta de ayer, esta es mucho más abrupta y estrecha, y la mayor parte de los tramos hay que transitarla por arriba.

Originalmente la ruta iba a ser de 12 kilómetros, hasta llegar a una cascada; sin embargo, cuando estábamos terminando el primer tramo la lluvia ha comenzado a caer todavía más fuerte, y no hemos visto claro el poder terminarla, así que hemos avanzado un kilómetro más hasta un bar de montaña, donde hemos podido tomar un café turco con pastel casero recién hecho y donde hemos esperado a que amainase un poco.

Finalmente han sido casi 6 kilómetros, casi todo por la garganta. Nos hemos mojado hasta el DNI pero ha merecido mucho la pena.

Desde ahí y bajo el diluvio universal nos hemos acercado a Ribcev Laz donde hay una iglesia con unos frecos preciosa. La hemos pillado por los pelos pues cierra “a mediados de septiembre” y menos mal, ya que es muy impresionante. Impresiona sobre todo que tenga el título de “Iglesia más fotografiada” de Eslovenia cuando a) no se pueden sacar fotos en la iglesia, y b) ¡lo he comprobado y ese título ni siquiera existe!. Pero qué bonica la iglesia.

Estábamos ya a orillas de otro de los grandes lagos de la zona, el Bohinj, con mucho menos efecto llamada que el lago de Bled, pero con enorme riqueza natural: montañas, árboles y cachés.

Y de nuevo el diluvio se nos venía encima, así que había que replanificar. Justo habíamos leído por encima algo de una feria de queso y vino y allí que hemos ido. Nos hemos metido en una carpa con paisanos eslovenos a ponernos ciegos de queso, ver bailes tradicionales, y lo que he creído entender que era un grupo de recreación de “gente vestida de antiguo en bici”. Hipsters de toda la vida, pero con solera.

Por la tarde y a pesar de la previsión, ha salido el sol, y el Tontako Team, como los caracoles, hemos asomado la cabeza y nos hemos lanzado a la ruta alrededor del lago Bohinj.

El tiempo ha aguantado perfectamente hasta que a 400 metros se ha largado a llover y nos ha tocado correr un poquito para salir ilesos.

Al final ha sido un día muy completo. La visita a este lago ha sido fantástica, por los paisajes y el ambiente. Además, hemos puesto un poco a prueba nuestra capacidad de adaptación al clima y ha salido bien parada :D

Igual de bien parados que estos dos de la foto ;-)

Y foticos…

¡Mañana más!