¡¡Más cuevas!! Para hoy nos habíamos progrado la visita a las cuevas de Skocjan. Teníamos la idea de que eran unas cuevas menos visitadas pero con mucho interés. Y no ha defraudado.

Al llegar ya se nota que están dirigidas para un número mucho más modesto de turistas. Un parking pequeño y una pequeña cola para los tickets. Hemos llegado justo para realizar la visita guiada por las cuevas. Esta vez el grupo era más pequeño y más motivado.

Esta es la cueva con mayor volumen de Europa, con cámaras de más de 90 metros de altura (y que se han inundado en varias ocasiones). Están iluminadas de forma muy tenue (favoreciendo la conservación) y aunque se pueden realizar sin problemas, hay que ir con un poco de paciencia para todos los escalones que hay. La guía ha sido instructiva y muy amena. Así que muy recomendable.

La cueva quita el aliento. Una hilera de luces al pie de las escaleras conduce hasta el corazón de la tierra, a más de 150 metros bajo la superficie. Nada que envidiar a las grandes escalinatas de Moria, salvo por el Balrog, que aquí lo han suplido con un montón de murciélagos. Buen intento. Como dentro no se podían hacer fotos, os pongo una genérica de internet:

Tras una hora bajo tierra hemos salido de nuevo por otro extremo de la cueva y hemos encabalgado con la segunda ruta. Esta ruta recorre las dolinas alrededor de la cueva. Una dolina es una depresión producida por el colapso del techo de una cueva (lo que viene siendo un agujero del kopón). Esta ruta ha activado un poco mi vértigo, pues había puentes de rejilla, pero Alex ha venido al rescate:

  • Txiki, esto es como un videojuego
  • No soy mucho de videojuegos, la verdad
  • ¿Cuál es tu favorito, a ver?
  • El Mario Kart, supongo, pero no veo cómo eso va a ayudarme con este puente…
  • Vale, pues imagínate que estás jugando al Mario Karst

Tras esta gloriosa intervención me he puesto muy digna y he intentado sacar alguna fotico decente:

Y al terminar esta rutita, hemos ido a por la tercera (y no última) del día, que recorre un par de miradores sobre las dolinas y que conduce a los museos etnográfico y geológico de la zona.

Todo esto y ¡¡aún estábamos sin comer!! En un pueblo cercano hemos encontrado un restaurante abierto. En esta zona limítrofe con Italia nos hemos encontrado comida fundamentalmente italiana. Así que pasta y pizza.

Por la tarde nos hemos dirigido a Lipica, un pueblo famoso por tener un complejo de equitación impresionante y unas caballerizas fantásticas. Nos acercamos a la taquilla a preguntar:

  • Querríamos visitar las caballerizas - dice Alex muy educadamente
  • Son 16 euros. Por persona - dice la señora en taquilla. Alex ha puesto ojos como platos y el estupor le salía por las orejas
  • ¿Y visitar el complejo sin más?
  • No se puede
  • ¿Y este camino que no tiene nada interesante pero quiero probar suerte?
  • Este son 3 euros - dice la señora ya un poco mosca. A mí me estaba dando la risa floja
  • ¿Y si paso la valla? - dice Alex desafiante
  • Eso son 30 céntimos - contesta la señora con flema británico. En ese momento, el estupor de Alex se ha convertido en furia visigoda y ha saltado la valla.
  • ¡¡MIRA, HE SALTADO LA VALLA!!
  • Señor, tiene que pagar 30 céntimos
  • ¡¡NO PIENSO PAGAR NADA!!
  • Señor, por favor, no me haga llamar a la caballería - y sospeché que lo decía en un sentido muy literal

La cosa podría haberse puesto peor, pero entonces, Alex ha salido corriendo hacia el coche, al grito de “TXIIIIKIIIII” y me ha tocado salir por patas, lanzarme al coche en marcha y huir de la hípica maldita. Les debemos 30 céntimos.

Como nos sobraba tiempo y estábamos tan cerca de Italia, hemos cruzado la frontera para ir a visitar la Reserva Natural della Val Rosandra, desde donde se ve Triestre justo en la salida del valle. Otra rutita para coger un caché, y unas vistas de escándalo:

Y para escándalo, lo de estos dos de la foto:

Mañana toca día tranquilo de visita turística por Ljubjlana. Y mientras tanto, las foticos de hoy.

¡Seguiremos!