Para hoy el plan era resolver el turisteo. Consiste en ir a los sitios que “no te puedes perder”, si no quieres volver de vacaciones y que todo el mundo te pregunte que cómo te los pudiste perder. Hablo de tres sitios muy emblemáticos, Postojna, Predjama y Piran, con famosas y concurridas atracciones turísticas. Y todas empiezan por ‘P’, ¿casualidad? No lo creo.

A primera hora hemos ido a las cuevas de Postojna, las más grandes de Europa. El complejo está muy bien preparado y señalizado. Muchos puntos de información y es difícil perderse. Las cuevas tienen más de 24 kms aunque solo hemos recorrido 5 (en trenecito y a pie). Cogimos la visita guiada en inglés, sin saber muy bien en qué iba a consistir. Ahora que lo sé, recomendación: no coger la visita guiada. También hay audioguías que, creo, darán más libertad. El caso es que en inglés estábamos unas 100 personas, recorriendo a paso de grupo, bien apelotonadas y haciendo el guiri total. No se pueden sacar fotos con flash. Pues venga flash a una cueva de 60 metros de altura y medio oscuras. Con un Nokia 3310. Y con dos bemoles. Vamos, que la visita ha sido flojísima. Eso sí, puntazo a favor, totalmente accesible para personas con movilidad reducida.

No obstante, la cueva es inmensa, impresionante y muy muy imponente. Vamos, que no te la puedes perder :P:P:P Como no se podían sacar fotos, os pongo una cualquiera de gúguel images, que seguramente tengan más calidad:

En las cuevas habíamos comprado la entrada combinada con el Castillo de Predjiama, a 9 kilómetros. Hemos comido en el pueblo de Postojna y por la tarde nos hemos acercado al castillo. Esta visita ha sido mucho mejor. Con una audioguía muy interesante, hemos recorrido el castillo construido dentro de una enorme cueva, lleno de distintas galerías y niveles.

Resulta que su habitante más ilustre fue Erasmo de Predjama, al que también llegaron a llamar el Robin Hood esloveno porque tenía un aire a Kevin Kostner. En el S.XV se alió con el rey que perdió (el rey magyar) y se fue a esconder a este castillo. Les asediaron durante muchísimo tiempo, sin entender cómo no se rendían por falta de víveres: las galerías conectaban con el otro lado de la montaña desde donde se abastecían. Sin embargo, en el S.XV dedujeron que era por temas demoníacos. Al final los asediadores atacaron un punto débil del castillo (el retrete) cuando Erasmo estaba pensando muy fuerte en aquella zona. El baño se despeñó, con Erasmo y todos sus pensamientos. Esta leyenda es honrada en Eslovenia y ya os aviso que no les gusta que menciones que cuentan la historia con menos caca de la que parece que debió haber dadas las circunstancias. El castillo tiene además unas vistas preciosas…

A media tarde nos hemos dirigido a Piran, ciudad de estilo totalmente veneciano. La perla veneciana del Adriático. Sin contar con Venecia y Dubrovnik. Es una ciudad super turística, que en agosto debe ser un continuo de chiringuito y guiri, pero que un lunes de septiembre estaba estupenda para visitar. Lo cierto es que, si con Venecia me llevé una impresión malísima, Piran me ha gustado más, y justo la hemos visitado al atardecer, así que hemos (he!!) aprovechado para hacer check en el Adriático y ver la puesta de sol.

Hoy ha sido día de visitar zonas muy famosas y turísticas. Hemos sobrevivido y nos llevamos unas cuantas vistas memorables. Y para que vosotros tengáis también unas vistas memorables, aquí va el selfie ;-)

Y el resto de foticos

¡Seguiremos!