Último día de esta primera parte del viaje con base de operaciones en Ljubljana. Hoy ha tocado visitar la capi. Si tenemos tiempo nos gusta hacer alguna visita guiada y habíamos buscado con antelación opciones.

Así que a las 11 nos encontrábamos con nuestro grupo y nuestra genial guía. Ha sido una visita de 3 horas, recorriendo la ciudad y sus principales etapas históricas. A pesar de ser una visita relativamente larga, no ha podido ser muy exhaustiva así que hemos ido apuntando sitios para visitar con más tranquilidad por la tarde.

Ljubljana es una ciudad pequeña y preciosa, llena de toques vieneses e italianos, que le dota de mucho encanto. Acaba de ganar el premio de “Ciudad Verde”, por sus iniciativas sobre sostenibilidad y movilidad dentro de la urbe. Para competir por este premio, peatonalizaron gran parte del centro, pusieron muchos baños y fuentes públicas y un sistema de bicis municipales que las eslovenas usan intensivamente.

Gracias a la visita he descubierto que el símbolo de agua de la bandera representa el mar, no los ríos. Me refiero a los extensisérrimos 46 km de mar. Hay que joderse. Y el monte del escudo es concretamente el Triglav, o Tres Cabezas.

Al término de la visita guiada que nos ha encantado, hemos hecho acopio de ensaladas y burek y nos hemos ido a por una sombra al parque Tivoli. En un banquito a la sombra hemos podido refrescarnos de los rigores de este inesperado-verano-el-más-caluroso-que-recuerdan-los-eslovenos.

Y por la tarde, hemos completado las visitas y nos hemos acercado al castillo, justo cuando empezaba la pequeña tormenta de por las tardes y que nos ha dado unas vistas y una luz preciosas.

Y con esto terminamos la primera parte del viaje. La segunda, con base en Bled tendrá menos visitas culturales y más rutas montañeras (con el permiso de mi tobillo). Y después de las geniales visitas de estos días atrás, vamos con muchas ganas. Aquí os dejo nuestra cara de muchas ganas.

Y el resto de foticos…

¡Nos vemos en Bled!