Nuevo día tontako con alguna aventura. Para hoy teníamos contratados dos vuelos en parapente desde la planicie del Vogel, sobre el lago Bohinj.

No las tenía todas conmigo, pero finalmente volé y ha sido una experiencia flipante. Alex, que se animó a volar también, salió igualmente alucinado.

Quedamos con los pilotos en el funicular, desde donde cogimos el telesilla y llegamos muy alto. El tiempo era fantástico (una vez se levantó la niebla de primera hora), y el viento venía a nuestro favor (que era, o para un lado, o para el otro, pero ay que no me acuerdo).

Nos dieron dos instrucciones básicas: 1) si digo que corras, corre y 2) corre, corre y corre (“o morimos los dos”, WTF!!).

Salió primero Alex, y unos minutos después salí yo. Fue un rato muy intenso, con unas vistas y unas sensaciones brutales. Hay un vídeo subido a flickr, pero logré hacerme este selfie de felicidad:

Mi piloto era bastante enrollado y me hizo alguna “jugarreta” que añadió mucha emoción. Nos ha encantado, ¡y queremos repetir! Pero ya será a la vuelta, porque mañana toca salto base. Nos han dicho que es muy seguro. Mientras, aquí la ruta que hice en vuelo:

Después subimos de nuevo a la planicie, para revisitar las vistas, ¡¡por fin pudimos ver el Triglav!! y hacer una pequeña ruta hasta un pico. Resultó ser una ruta muy expuesta y en cierto momento me tocó pedir cambio así que nos volvimos. La (media) ruta que hicimos está aquí:

En la parte alta tuvimos unas vistas fantásticas que podéis ver en las foticos, y por supuesto, nos hicimos un selfie con el monte más alto de Eslovenia, que se nos había resistido.