Una de las formas que más nos gusta a Alex y a mí para conocer campo es caminar por él; así que hoy dimos una tregua a nuestros anfitriones y nos fuimos a hacer una pequeña ruta senderista: subir la Goodnow Mountain.

Antes de lanzarme a describir esta proeza, os contaré que el Parque Estatal Adirondack tiene un montón de picos y que ninguno llega a los 2000 mt. Esto ofrece una nueva y más épica dimensión a nuestra ruta.

Fuimos en coche robado prestado hasta el parking donde comenzaba la ruta; desde el primer momento encontramos un camino bien acondicionado y señalizado. Esto se debe a que se encargan de cuidarla los alumnos de Ecología de la Universidad de Syracusa que tiene ahí su sede.

El paseo asciende la Montaña Goodnow (junto al lago con el mismo nombre), y en el pico nos encontramos con una torre de observación que añade unos cuantos vertiginosos metros.

El camino dibuja una pendiente suave y constante. Durante el ascenso estábamos solos en toda la ruta, y pudimos ver y oír unos cuantos animales, aunque (afortunadante) ningún oso.

Una vez en la cima, tocaba el verdadero reto: subir a la torre. Armada de paciencia y con un poco de esfuerzo, subí hasta el punto más alto de la torre, desde donde se divisaban unas vistas increíbles.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, cogimos un caché, y de vuelta al coche donde nos esperaba el pequeño picnic que llevamos.

En este viaje he descubierto a los 46ers, que son aquellas personas que han subido los 46 picos Adirondacks por encima de 4000 pies. En realidad solo hay 42 picos por encima de esa altitud, pero por tradición se mantienen en la lista los 46 originales (pequeños errores de cálculo); sería genial tener la oportunidad de añadir esos 46 picos a mi historial senderista :) ¡Más razones para volver!

Después decidimos acercanos a una tienda de cuchillos que habíamos visto el día anterior y que nos había llamado mucho la atención; cuando llegamossalió a nuestro encuentro Mary Jo, que nos contó que el cuchillero es su marido, que en ese momento no estaba y que le daba miedo viajar a España porque hay muchos musulmanes. Tal cual. Le hice saber que en realidad no son muchos, y que son buenisima gente y ya no sabía ni qué cara ponerle teniendo que explicar estas cuestiones :-/. Nos dimos la vuelta y nos largamos.

Al día siguiente Lee y Cristina nos acercaron a Saratoga Springs por la ruta panorámica, pasando por Lake George. Y a las 14 venía el autobús que nos llevaría a NYC y que marcaría el final de nuestro paso por Adirondack.

Estos 4 días en Adirondacks han sido la mejor forma de comenzar las vacaciones; nos han permitido desconectar totalmente, adaptarnos al modo vacacional y darnos una pequeña cura de sueño. Todo acompañado de tortitas caseras (¡qué delicia!), de Lee y Cristina, y sobre todo de los Adirondacks de fondo, un lugar al que sin duda quiero volver.

Hoy en lugar del selfie os traigo una fotaza del grupillo que hemos formado estos días atrás :D

Y las foticos del día.

Doy por cerrada esta parte del viaje y la siguiente será NYC, ¡seguid atentas!