Tras una ruta fantástica por las Fairy Falls, nos habíamos programado una sencilla hasta el Lone Star Geyser; aunque nadie nos avisó que anoche llegaría el invierno de sopetón…

Sin avisar... Sin avisar...

Como sabíamos que la ruta iba por camino bien señalizado, ancho y de buena calidad, nos enfundamos todas nuestras capas y nos lanzamos a por la ruta. El paseo consistió en ir hasta el Géiser Lone Star y seguir un poco más por el Howard Eaton Trail o volvernos.

Esta fue la ruta que hicimos finalmente:

A pesar de que había nevado, el cielo estuvo despejado durante las primeras horas y pudimos caminar disfrutando de un paisaje completamente nuevo:

Al llegar a la zona del géiser, tuvimos la suerte de que entró en erupción mientras estábamos ahí, que siempre es un gusto ver galones y galones de agua hirviendo salir de la tierra a golpe de gas sulfuroso.

¡La visa sulfurosa es la vida mejor! ¡La visa sulfurosa es la vida mejor!

Cuando terminó y decidimos que queríamos seguir, nos encontramos con un pequeño inconveniente:

Se nota la tensión... Se nota la tensión...

Aunque no fue nada que no pudiéramos sortear (escondiéndonos tras los árboles):

Es como si me oliera... Es como si me oliera...

Fueron 9km muy apacibles y entretenidos; aunque hay poco que reseñar sobre la ruta en sí, me pareció que era una excusa fantástica para mostraros los paisajes que nos encontramos de la noche a la mañana.

Y porque además, así tengo la oportunidad de poner ¡otro selfie!

Y el resto de foticos…

¡Espero que os hayan gustado las fotos!